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sábado, 3 de octubre de 2009

Los vigilantes




Se arrestó a dos agentes de Almuñécar, dos de Nerja y al menos a seis personas más
Asuntos internos del cuerpo sorprendió el desembarco en una playa malagueña
mvcobo@ideal.es
En la operación se han realizado numerosos registros domiciliarios en Málaga y Granada
Dos agentes de la Guardia Civil de Almuñécar han sido detenidos en el marco de una operación contra el narcotráfico, en la que se arrestó a otros dos agentes de la localidad malagueña de Nerja y a un mínimo de seis personas más. La investigación la han llevado a cabo desde asuntos internos de la Benemérita, que venía siguiendo los pasos de los cuatro miembros del cuerpo desde hace tiempo.
Agentes desplazados desde Madrid a principios de semana lograron sorprender un desembarco de droga en una playa de Torrox, en Málaga, donde comenzaron las detenciones. Sin embargo, los cuatro agentes no fueron detenidos en ese momento, sino posteriormente.
En el marco de esta operación policial, que sigue abierta, se han producido también numerosos registros domiciliarios en puntos del litoral de las provincias de Málaga y Granada. Fuentes de la investigación señalaron que se esperan nuevas detenciones en las próximas horas.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los vigilantes



Tres detenidos por el robo de droga en la Jefatura de Sevilla

Uno de los arrestados es un ex agente de la Udyco de Sevilla actualmente en excedencia. Los otros dos individuos, vecinos de Coria del Río, fueron apresados en Islantilla.
efe, sevilla | Actualizado 12.09.2009 - 17:24



La policía ha detenido a tres personas, entre ellas un ex policía de la Unidad contra la Droga y el Crimen Organizado (Udyco) de Sevilla, por su presunta participación en el robo de más de cien kilos de cocaína y heroína del depósito de la Jefatura de Policía de Sevilla, descubierto el 5 de junio de 2008.

Según ha informado en un comunicado la dirección general de la Policía y la Guardia Civil, el ex policía L.S.M., de la escala básica, que estuvo destinado en la Udyco de Sevilla, está en excedencia tras haber abandonado el Cuerpo para dedicarse a la compraventa de barcos de recreo, y actualmente regenta, junto con un socio, un negocio de compraventa de motos y embarcaciones de recreo en Sevilla.

Los otros detenidos son M.A.N. y su compañera sentimental M.V.S.G., y lo han sido en su residencia de verano en Islantilla (Lepe -Huelva-), que fue adquirida por ambos en junio de 2008 por 240.000 euros, aunque su residencia habitual está en la localidad sevillana de Coria del Río. La pareja carece de actividad regular y el hombre se dedica a labores de intermediación en la compraventa de coches fuera del circuito oficial, según la nota.

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía, coordinada por el titular del Juzgado de Instrucción número 19 de Sevilla, ha efectuado las tres detenciones de los dos hombres y la mujer, a los que se les acusa de haber participado activamente en el citado robo de droga y su posterior distribución y comercialización.

El juzgado de instrucción número 19 de Sevilla investiga desde junio de 2008 el robo de más de cien kilos de heroína y cocaína de los depósitos de la Jefatura Superior, en la avenida Blas Infante de Sevilla, a los que sólo tenían acceso los agentes de la Unidad contra la Droga y el Crimen Organizado.

Los ladrones sustituyeron la heroína y cocaína por polvo de similares características, en un robo que hasta el pasado mes de julio había motivado la puesta en libertad por orden judicial de siete presuntos traficantes que fueron detenidos con varios kilos de droga cada uno, pero los análisis posteriores mostraron que se trataba de harina y yeso.

El robo de la droga se descubrió por causalidad en junio de 2008 cuando un juzgado ordenó realizar el contra-análisis de un alijo, a petición de un abogado defensor, y la Policía descubrió que la droga había desaparecido o había sido sustituida.

El departamento de Asuntos Internos de la Policía se hizo cargo de la investigación del robo y las pesquisas se centraron en los propios agentes de la Unidad contra la Droga y el Crimen Organizado (Udyco), que son los encargados de custodiar los alijos en la Jefatura de Policía de Sevilla. La operación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
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lunes, 31 de agosto de 2009

Los vigilantes



Cuatro años de cárcel para un mosso que estafó a decenas chinos prometiéndoles papeles
Les prometía conseguirles el permiso de residencia a cambio de 3.000 euros por persona


EFE - Berlín - 31/08/2009 13:31

La Audiencia de Barcelona ha condenado a cuatro años de prisión a Gaietà Martínez, un agente de los Mossos d'Esquadra que estafó a decenas de inmigrantes chinos, a los que prometió conseguirles el permiso de residencia a cambio de 3.000 euros por persona cuando estaba de excedencia del cuerpo, en 2007.

En la sentencia, la sección séptima de la Audiencia de Barcelona condena al mosso d'esquadra por un delito continuado de estafa, por el que también le impone una multa de 1.800 euros y el pago de 103.500 euros a las víctimas de la estafa.

El tribunal considera probado que el acusado, que cuando ocurrieron los hechos estaba en excedencia, aprovechó los contactos que había hecho con los inmigrantes chinos gracias a su labor como sargento en la comisaría de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) para engatusar a sus víctimas prometiéndoles que les conseguiría los papeles.

De esta manera, el agente consiguió que una intermediaria de los inmigrantes sin papeles le entregara 103.500 euros como un anticipo para obtener la documentación, que los estafados nunca recibieron.
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lunes, 27 de julio de 2009

Corrupción !!!

«Todos los políticos reciben regalos», Rita Barberá, 2009 (AP-PP).
Partidos políticos y medios de comunicación españoles, ocupan el 2º puesto el ranking de sensación de corrupción en Europa.


El franquismo fascista, impuso la corrupción, como forma de hacer en la actual "democratica españa".
La corrupción económica fue un rasgo básico de la dictadura franquista fascista, y estuvo muy extendida y la implicación política en la misma, hasta los máximos niveles, fue absoluta.
En algunos casos por la propia participación directa de altos cargos, en otros, por la protección que los estraperlistas recibieron desde el poder. Todo ello en medio de una total impunidad.
Las repercusiones de la corrupción fueron socialmente muy graves. Para los corruptos supuso un rápido enriquecimiento, mientras que para la mayor parte de la población implicó privaciones, carestía, hambre y miseria.

30 años despues, la corrupción politica, economica y social siguen mas activas que nunca.... "De aquellos polvos, estos lodos":
Caso del aceite de colza, Caso Flick, Caso KIO, Caso Wardbase, Caso de los fondos reservados, Caso Rumasa, Caso Filesa, Caso Ave, Caso Seat, Caso Osakidetza, Caso tragaperras, Caso Cesid, Operación Mengele, Caso Guerra, Caso Casinos, Caso Ibercorp, Caso Urbanor, Caso Sarasola, Caso Urralburu, Caso Bardellino, Caso Godó, Caso BFP, Caso Gran Tibidabo, Caso Estevill, Caso Turiben, Caso Salanueva, Caso Expo'92, Caso Roldán, Caso Paesa, Caso Banesto, Caso Palomino, GAL, Caso Naseiro, Caso PSV, Caso Hormaechea, Caso de la minería, Caso Soller, Caso Zamora, Caso Pallerols, Caso Villalonga, Caso Tabacalera-Alierta, Caso del Lino, Caso Forcem, Caso Gescartera, Caso Fabra, Caso Afinsa y Fórum Filatélico, Caso de las facturas falsas, Caso Montilla, Caso Planells, Caso Faycán, Operación Góndola, Caso Eólico, Operación Brisan, Caso González Arroyo, Corrupción urbanística (decenas de casos, esparcidos por todo el estado español), etc....
Partidos políticos y medios de comunicación españoles, ocupan el 2º puesto el ranking de sensación de corrupción en Europa.
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domingo, 26 de julio de 2009

Los vigilantes

REPORTAJE

Guardias civiles y policías al otro lado de la ley
Dos investigaciones abiertas en Barcelona confirman e1 efecto corruptor del crimen organizado
LUIS GÓMEZ / JESÚS DUVA - Madrid - 26/07/2009

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Crece en España la capacidad del crimen organizado para influir sobre jueces, políticos y policías. Dos casos en Barcelona imputan a numerosos delincuentes, guardias civiles, policías, mandos policiales, un ex ertzaina, un mosso d'esquadra, políticos, un periodista, funcionarios de Justicia, abogados y empresarios. Hace unos días ha sido conocida la presunta relación del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Guadalajara con un narcotraficante.

230 agentes en prisión
Impotencia ante la delincuencia de corte mafioso
La noticia en otros webs

webs en español
en otros idiomas
Los asuntos investigados giran sobre la prostitución y el narcotráfico

Crecen los casos de tráfico de influencias, según el Ministerio del Interior

Los informes del Ministerio del Interior vienen advirtiendo en los últimos años de la capacidad de las bandas criminales para penetrar en las capas más sensibles de la sociedad española. En concreto, esos informes alertan de un progresivo incremento de casos de tráfico de influencias que afectan a jueces, políticos y policías. El riesgo se ha hecho realidad.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ha destapado ahora un entramado corrupto que supuestamente afecta al jefe de la Guardia Civil de Guadalajara, teniente coronel José Miguel Castañeda, acusado de presunta colaboración con el narcotráfico y blanqueo de capitales, denuncia falsa y cohecho.

Unos meses antes, una compleja investigación de la Fiscalía Anticorrupción en Cataluña permitió diseccionar dos casos enlazados entre sí que describen un panorama de corrupción generalizada que afecta a una variedad de funcionarios públicos y profesionales: además de los delincuentes profesionales, están imputados funcionarios de la Seguridad del Estado, funcionarios de juzgados, concejales, un reportero y, por supuesto, abogados y empresarios. Teniendo en cuenta que algunos de estos personajes están también presentes en otros sumarios, la sombra de la sospecha alcanza a algún diputado y algún político relacionado con mafiosos rusos.

Los analistas policiales coinciden en que se alcanza el último escalón (y el más peligroso) en el asentamiento de bandas criminales cuando éstas se encuentran en condiciones de penetrar las capas altas de la Administración: la judicatura, la policía y los partidos políticos, tres de los bastiones del Estado de derecho. Un repaso de las causas pendientes y sumarios bajo secreto revela que el número de incidencias que afectan a funcionarios de estos cuerpos ha crecido en los últimos tiempos. Y si algún caso puede servir de ejemplo, éste se ha dado en Barcelona.

Barcelona es el escenario de dos investigaciones que parecían llevar vidas separadas, pero cuya investigación ha ido determinando que tienen puntos en común. Uno de los casos tiene como eje central el tráfico de drogas; el otro, gira en torno a la prostitución en locales de lujo.

Caso número 1. Es un asunto complejo cuya investigación data de la madrugada del lunes 24 de enero del 2005 y que durmió el sueño de los justos en un juzgado durante más de dos años. Aquella noche de hace más de cuatro años, dos coches y una furgoneta entraron en el recinto cerrado del puerto de Barcelona. Sus 12 ocupantes se dirigieron a un bloque de dos contenedores. Tras forzar las cerraduras, encontraron lo que estaban buscando: un cargamento de gambas congeladas y... casi 1.200 kilos de cocaína como acompañamiento. La investigación de los pormenores de este robo se prolongó un año y medio. ¿Por qué? Por dos motivos: primero porque no se trataba de un asalto cualquiera: ese contenedor estaba vigilado por la Guardia Civil desde que la DEA (Agencia antidroga de EE UU) alertó de que había salido de Venezuela rumbo a Barcelona, donde llegó el 16 de diciembre de 2004. Las gambas y la cocaína llevaban en Barcelona 39 días a la espera de que alguien reclamara su traslado a Valencia, su destino final. Se trataba de averiguar así quién era su destinatario. El asalto frustró la investigación. Había un segundo motivo: en el robo de la cocaína estaban implicados cinco guardias civiles, un inspector jefe de policía y un mando de Policía Local, además de una banda de delincuentes.

El 6 de julio de 2006, la Guardia Civil llevó el caso al juzgado de Martorell. Durante un año, el sumario estuvo parado a pesar de que el material investigado era sorprendentemente bueno. Por ejemplo, existía una grabación en la que un interlocutor le exigía explicaciones a otro sobre un segundo robo en el contenedor del puerto (parece ser que algunos de los delincuentes volvieron una segunda vez) y, a la vista de que éste negaba cualquier implicación, el interlocutor le pegó un tiro en la pierna a uno de sus colaboradores. Los disparos, los gritos de dolor y la confesión de la víctima se escucharon en vivo y en directo a través del teléfono pinchado.

La Guardia Civil de la Zona de Cataluña decidió entrar en el asunto, a la vez que la Fiscalía Anticorrupción tomaba las riendas de la investigación. A partir de ese momento, las pesquisas adquirieron un nuevo impulso y desvelaron una compleja trama de amistad y complicidades entre una banda de delincuentes encabezada por Javier S. R, alias Trapero, y un grupo de guardias civiles dirigido por el agente Antonio S. M, apodado El Tete.

Los cacos, radicados en Barcelona desde 1990, se habían iniciado en el tráfico de coches robados. Más tarde ampliaron su negocio al narcotráfico. En un determinado momento, los guardias civiles con los que se relacionaban "pasaron a orientar a los delincuentes en su ilícito quehacer", conformándose así "una fructífera empresa criminal", según informes aportados al sumario.

Pero no sólo había una comunidad de intereses entre unos y otros, sino que cada vez parecía más claro que los jefes de esa organización eran los guardias civiles. Coches y drogas en el escenario. No era casual: algunos de estos guardias habían pasado desde la unidad de Tráfico hasta la encargada de la vigilancia en el puerto de Barcelona como consecuencia del despliegue de los Mossos d'Esquadra, cambiando así de negocio. Otros tenían su sede en el cuartel de Mollet del Vallés, donde se habían producido algunos hechos sospechosos. Estos guardias civiles se quedaban con la droga oculta en coches, que la cambiaban por harina, o bien sacaban partido del puerto de Barcelona, por donde circulan cada año más de cuatro millones de contenedores repletos de mercancías. Algunos miembros del grupo eran propietarios de una discoteca, usaban coches de alta gama o planeaban realizar inversiones en una urbanización de Vigo (Pontevedra). Otros podían enviar a sus hijos a estudiar a Inglaterra con la tranquilidad de que la factura la pagaba un tercero.

Entre medias, operaciones sospechosas, confidentes igualmente sospechosos y situaciones nunca aclaradas como la muerte del magistrado barcelonés Guillermo Castelló Guilabert, el 26 de octubre de 2005, en un extraño accidente de tráfico ocurrido en El Perelló (Tarragona). O las actividades de un periodista de El Mundo, Nando García, que presuntamente recibió dinero por difundir informaciones con el supuesto propósito de desacreditar al jefe de las investigaciones, el coronel Miguel Gómez Alarcón.

La práctica de nuevas investigaciones sirvió para imputar el pasado febrero al teniente coronel de la Guardia Civil Alfonso López Rubio y para dibujar un escenario tenebroso de amistades, negocios sucios y actividades no menos sucias: en su intento por eludir la investigación, algunos de los implicados llegaron a verter acusaciones sobre los jefes de la Guardia Civil que les investigaban, implicando en ello incluso a un general. El colofón de la historia es igualmente llamativo: la fianza de 12.000 euros impuesta al citado teniente coronel para eludir su ingreso en prisión fue pagada por el dueño de un club de alterne de Tarragona.

Caso número 2. Afecta sobre todo al Cuerpo Nacional de Policía. Este caso sería más sencillo si no fuera porque algunos personajes del caso número 1 aparecen en el caso número 2, señal de que la corrupción era más grave de lo que se supuso inicialmente. El caso, que estalló en octubre de 2007, tiene su epicentro en dos conocidos locales de prostitución de Castelldefels (Barcelona): el Riviera y el Saratoga. El primero, con un promedio de 200 mujeres, disfrutaba de protección policial: alguien avisaba con antelación de la llegada de una inspección a fin de que fueran retiradas las chicas menores de edad o que trabajaban sin papeles. El Saratoga (promedio de 100 chicas) también gozaba de amparo policial, pero su protector era un policía retirado.

En esas circunstancias, un tercer policía, José Javier M. P., conocido como Jordi, decide ocupar el puesto de su ex compañero, se ofrece a los dueños del local y pide su comisión (3.000 euros al mes). Como quiera que ese ofrecimiento lo hace bajo amenazas (o me contratas o te hago la vida imposible) y que el protector en ejercicio se entera y estaba muy lejos de dejar vacante su puesto, le tienden una trampa: le citan en un hotel de Barcelona con idea de grabar la entrevista y la entrega de un dinero. Y, además, lo denuncian a la Guardia Civil.

La cita se produce, pero algo sale mal cuando los guardias civiles se disponen a detenerle. Entonces se desata una persecución por las calles de Barcelona, que el denunciado aprovecha para arrojar a la vía pública los 4.000 euros que le acaban de dar, ante el estupor de los viandantes. A Jordi le tenían preparada alguna sorpresa más en forma de denuncias por ocultar pasaportes y objetos sospechosos, entre ellos un ordenador, en su taquilla. Ni qué decir tiene que Jordi estaba adscrito a la Brigada de Extranjería, la encargada del control de las mujeres que trabajaban en los clubes.

Pero había algo más que un mero conjunto de denuncias con Jordi como protagonista. Ese algo más es la existencia de una red de policías que protegían ambos locales, organización en la que tenían un papel dominante un comisario y un inspector jefe, además de un ex ertzaina. Ese algo más es la existencia de un despacho de abogados, en cuyo local social tenía su sede una asociación catalana de empresarios de clubes de alterne que hacía las veces de tapadera y que obligaba a los dueños de estos clubes a inscribirse como socios y a pagar su correspondiente cuota para asegurarles no sólo la protección jurídica, sino también la protección policial.

Los investigadores tienen conocimiento de pagos a los implicados, de invitaciones a viajes con sus mujeres e incluso del abono de una operación de cirugía estética para la hija de uno de los policías (6.000 euros). Aparecen en escena ex concejales del PP, trámites de licencias municipales a cambio de dinero, policías que se quedan con joyas tras un registro... Y para remate, algunos actores del caso número 1 figuran también en el caso número 2.

Las tácticas de la mafia italiana y sus grupos afines pasan por la compra de jueces, que a la postre son quienes tienen el poder de decisión sobre la libertad o el encarcelamiento de los delincuentes. Y, sin embargo, en España apenas aparecen jueces corrompidos. ¿Por qué? "Quizás porque el sistema funciona tal mal que no es necesario comprar jueces", según opina un destacado fiscal.

230 agentes en prisión
Algunas características de los casos investigados en Barcelona son similares a otros aún sin aclarar sucedidos en otras localidades de España. La diferencia está en que estos últimos están lejos de resolución. El secreto de sumario protege estas investigaciones, pero también puede ser la excusa para evitar explicar que se ha avanzado poco en su esclarecimiento.

Hay 100 kilos de cocaína y heroína que fueron sustraídos de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla. Quienes se llevaron la droga la sustituyeron por talco. El robo se produjo el 5 de junio de 2008 y a pesar de algunas manifestaciones, entre ellas las del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciando el final de las investigaciones, sigue sin aparecer la luz al final del túnel.

También cabe recordar otro caso similar ocurrido en 2006: el hurto de 20 kilos de cocaína en la Jefatura de Policía de Valencia por parte de dos agentes.

El número de agentes del orden que están en prisión -la mayoría por corrupción- se eleva a 230. Es una cifra pequeña si se tiene en cuenta que hay 170.000 funcionarios de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Pero aumenta año tras año con episodios tan llamativos como la reciente sentencia contra el inspector José Gómez, condenado a nueve años de cárcel por cobrar 600.000 euros de la mayor narcotraficante de Baleares, Francisca Cortés, La Paca.

Impotencia ante la delincuencia de corte mafioso
La Costa del Sol es escenario de una serie de episodios, todavía en proceso de investigación, donde se describen peligrosas relaciones entre delincuentes internacionales, mandos de las fuerzas de seguridad e incluso jueces, sin entrar a considerar la gran cantidad de políticos y concejales implicados en procesos donde, además de la simple corrupción urbanística, se desprenden otras derivaciones.

Este fenómeno con base en la delincuencia organizada ha motivado algunos movimientos institucionales. La Fiscalía Anticorrupción modificó su denominación en 2007 ampliando sus competencias al crimen organizado y a delitos tales como el blanqueo de capitales. Desde entonces, a petición del actual fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, esta institución pasó a denominarse Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada. En la memoria correspondiente al año 2008, la fiscalía advertía de su escasez de medios a la vista de un incremento del cien por cien en el número de casos investigados, producto de nuevas pesquisas relacionadas con la delincuencia organizada: dicha fiscalía tramitaba a finales de año 246 casos, cinco veces más que cuando fue creada en 1997.

De la citada memoria se desprendía un comentario preocupante: “El crimen organizado está especialmente presente en la contratación de obras públicas, donde, además de obtener beneficios patrimoniales, las redes de corrupción amplían sus contactos políticos”. No es una reflexión aislada. El presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, lanzó un enigmático aviso durante su reciente toma de posesión: “Asistimos con impotencia a la aparición de un fenómeno criminal de primera magnitud: la delincuencia organizada trasnacional, con un poder extraordinario de corrupción y adaptabilidad a los distintos contextos sociales y políticos”.

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sábado, 18 de abril de 2009

Los vigilantes




OPERACIÓN CONTRA EL PROXENETISMO // JOSÉ JAVIER MARTÍN PUJAL INGRESÓ EN PRISIÓN EL 30 DE MARZO
Encarcelado por corrupción un inspector denunciado por torturas
David Fernández, Barcelona
El ex jefe del Grupo 6 de la Brigada de Información, implicado directamente en la represión contra los movimientos sociales, ha sido encarcelado por asociación ilícita.


‘JORDI’. Ha sido encarcelado por obstrucción a la justicia, soborno y asociación ilícita.

La desarticulación, a finales de marzo, de una compleja trama de proxenetismo y corrupción en Barcelona, que ha salpicado a policías, abogados y funcionarios municipales, ha acabado teniendo impacto en los movimientos sociales catalanes. El inspector José Javier Martín Pujal, ex jefe del Grupo 6 de la Brigada Provincial de Información de la Policía española que encabezó diez años de represión y autoritarismo en Catalunya, duerme entre rejas desde el pasado 30 de marzo. La jueza Elisabeth Castelló decretó su ingreso en prisión por los delitos de obstrucción a la justicia, soborno y asociación ilícita.

La investigación acredita que José Javier Martín Pujal, alias ‘Jordi’, ya fue detenido en julio de 2007, tras ser denunciado por extorsión por el propietario del prostíbulo Saratoga, que le entregó un sobre con 3.000 euros, bajo control vigilancia de la Guardia Civil, para evitar operaciones posteriores. Tras el despliegue de los Mossos d’Esquadra en 2005, ‘Jordi’ había sido destinado a la Unidad contra las Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF). De aquella detención arranca una larga investigación que ha acabado implicando a cinco altos mandos policiales –entre ellos, el comisario Luis Gómez, coordinador de las comisarías locales del cuerpo en Catalunya, para quien la jueza fijó una fianza de 5.000 euros–, tres abogados (uno de ellos militante del PP) y cuatro funcionarios del Ayuntamiento de Barcelona. La operación también se ha saldado con el encarcelamiento de los propietarios de los históricos Saratoga y Riviera.

‘Jordi’ ya fue detenido a mediados de marzo, pero las gestiones de su mujer –que trabaja en la Delegación del Gobierno– forzaron su puesta en libertad. El viernes 28 de mayo fue apresado de nuevo y permaneció detenido hasta su traslado ante la jueza Elisabeth Castelló, del Juzgado de Instrucción número 33 de Barcelona, que decretó su ingreso en prisión sin fianza por un triple delito de obstrucción a la justicia, soborno y asociación ilícita. De la investigación también ha trascendido que en el registro de su taquilla personal fueron decomisadas cocaína, 45 pasaportes y joyas robadas que habían sido sustraídas a una trabajadora sexual del Raval en el transcurso de una operación anterior. Según la investigación, la cocaína acabó desapareciendo, a pesar de constar en una minuta redactada contra ‘Jordi’ por otro inspector de la UCRIF.

La investigación sobre su participación en la trama continúa abierta y refiere una densa trama triangular de corrupción policial y municipal en el ámbito de la explotación sexual de mujeres. Está acusado de conspirar con tres abogados para cobrar elevadas minutas a los amos de los prostíbulos a modo de protección y garantía para evitar operaciones policiales.

Destaca, entre los abogados implicados, el letrado Fernando Martínez, en libertad bajo fianza de 20.000 euros. Martínez era un alto dirigente del PP catalán, donde todavía milita, sin que se haya producido por ahora ninguna medida cautelar de suspensión de militancia. Fernando Martínez fue secretario de Organización con Alberto Fernández Díaz como secretario general, vicepresidente del partido en Barcelona, consejero municipal en el barrio de Les Corts y responsable de la Comisión de Garantías hasta el pasado otoño. Era, asimismo, secretario general de la FECALON, la Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno, de la que dimitió el pasado 2 de abril.

Implicado en la represión

Martín Pujal, ‘Jordi’, acumula un amplio historial en la crónica reciente de la represión a los movimientos sociales catalanes. Jefe visible del Grupo 6 que lideró los grandes operativos represivos y que está tras las más de 2.000 detenciones de activistas producidas entre 1996 y 2006, fue denunciado en cuatro ocasiones por torturas y malos tratos. En el caso de ‘los tres de Gràcia’ acusados falsamente de terrorismo –para lo que ‘Jordi’ se llegó a inventar un grupo armado, el EBAN–, en el caso de Torà, en el caso de una fotoperiodista de Terrassa y en el caso de cuatro jóvenes detenidos en Sants en octubre de 2004. Dos de ellos, menores, fueron encarcelados durante 51 días, siendo posteriormente absueltos en un juicio donde ‘Jordi’ reconoció haber realizado interrogatorios ilegales sin la presencia de abogados. En aquel juicio, que acreditó la perforación de tímpanos sufrida por un detenido, ‘Jordi’ constaba como Ignacio Moreno Meribia. Hecho que ha confirmado que disponía de doble identidad oficial: en su tarjeta personal de presentación se leía Jordi Martín. La confirmación de esta doble identidad ha revelado hasta qué extremos de protección e impunidad llegó la ‘guerra de baja intensidad’ contra los movimientos sociales, que arrancó tras el desalojo del cine Princesa en 1996.

Fuentes del CNP se han negado insistentemente a confirmar el historial de ‘Jordi’ aduciendo que el “pasado no es lo importante”. Esa actitud se corresponde con algo ya sabido: ‘Jordi’ gozaba y goza de especial protección entre sus mandos superiores. Fuentes judiciales consultadas por DIAGONAL han ratificado que el inspector, de 48 años, tuvo un papel clave en la Brigada de Información, en la lucha antiterrorista y en la represión a los movimientos sociales.
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martes, 14 de abril de 2009

Los vigilantes




Agentes del CNI acusan al director de cazar y pescar con dinero público


* Alberto Saiz tendrá que ser renovado o cesado tras su mandato
* El director cazó en Mali en 2008 con el apoyo de los agentes de aquella antena

Antonio Rubio | Madrid
Actualizado martes 14/04/2009 05:25 horas

"El CNI nunca ha estado peor. Ni más desmotivado, ni más desmoralizado el personal. Alberto Saiz manda inquisitoriamente. A los altos cargos los cambia continuamente. Lleva tres secretarias generales y tres directores de Inteligencia en menos de 5 años. Es el peor que hemos tenido y se está aprovechando del Centro y de sus presupuestos en su propio beneficio". Éstas son algunas de las críticas que varios directivos y altos cargos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) hacen sobre su director y han hecho llegar a EL MUNDO, días antes de que Alberto Saiz opte a su renovación o cese al frente de los servicios de inteligencia españoles.

Las críticas más duras contra el actual director del CNI proceden, principalmente, de algunos de los oficiales y altos cargos que han tenido que soportar sus aficiones: "Cada vez que viaja al extranjero con motivo de un encuentro o jornadas de trabajo relacionadas con los servicios secretos se lleva su escopeta o rifle y aprovecha para pasar unas jornadas de caza a cuenta del erario público: gratis total".

Algunos de los agentes del CNI, cansados de hacer de secretarios de caza, porteadores y ojeadores del director, se han puesto en contacto con este periódico para denunciar las arbitrariedades y presuntos abusos cometidos por Alberto Saiz desde que fue nombrado director de los servicios secretos, en abril de 2004. El primer comentario interno surgió de la antena del CNI en Mali. Los agentes que operan en aquel país africano como agregados de la embajada tuvieron que preparar para Alberto Saiz, en abril de 2008, dos noches de caza porque el director del CNI quería abatir una de las piezas más codiciadas en aquella región: el 'phacochoerus africanus', más conocido como facocero o cerdo africano.
A la caza del cerdo africano

El facocero, según los expertos, es una especie parecida al jabalí y el mejor momento para cazarlo es por la noche. Alberto Saiz, estuvo dos noches de guardia acompañado por hombres del CNI que están destacados en Mali. Al final, el director de los servicios secretos no logró abatir a ningún cerdo africano y los que estuvieron a su lado han calificado aquellos momentos como bastante desagradables: "El director se fue de Mali con un humor de perros. No consiguió nada y estaba insoportable". El jefe de la antena del CNI en Bamako es un coronel de Artillería.

El humor del director del CNI cambió meses después, cuando se desplazó hasta Senegal. Ese viaje se produjo antes del verano de 2008 y las jornadas de caza fueron muy fructíferas. El jefe de la antena de los servicios secretos en Senegal es un teniente de la Guardia Civil.

Alberto Saiz también práctica la pesca submarina. La antena del CNI en México recuerda que poco meses después de que Saiz fuera nombrado director -en noviembre de 2004-- viajó hasta el país norteamericano con motivo de unas jornadas internacionales. Allí, según los agentes secretos que estuvieron con él durante toda su estancia, despachó de forma rápida los compromisos que tenía en Cancún y el resto del tiempo lo dedicó a practicar la pesca submarina. Esa excursión deportiva fue en noviembre de 2004.

La pesca submarina del director del CNI también ha ocasionado enfrentamientos y destituciones dentro del Centro. En 2005 Alberto Saiz solicitó a uno de los jefes técnicos de los servicios secretos que le proporcionara unas balizas especiales para su barco. La respuesta del técnico fue: "Ese material es de uso interno y exclusivo del Centro". A los pocos meses el jefe técnico fue cesado y trasladado fuera de España, a una embajada de la Unión Europea. Los gastos del director del CNI, desde su llegada al cargo en abril de 2004, han sido calificados por algunos de sus más directos colaboradores como "superfluos y exagerados".

"Primero remodeló el despacho, después mando adquirir un nuevo vehículo BMW blindado y más tarde hubo que comprar un Volkswagen Touareg, todo terreno, para que el señor director pudiera ir a cazar y no se cargara los coches del Centro por esos caminos y veredas", afirma un jefe del CNI que fue miembro del Gabinete del director y que ahora está en una embajada como consecuencia de las discrepancias que mantuvo con Alberto Saiz.
Expertos en la reforma de su chalé

En el Centro Nacional de Inteligencia todo es secreto y las reformas que se han llevado a cabo en el último año en el chalé particular que el director del Centro tiene en una zona residencial de Madrid también lo son. Los agentes que han visto esas reformas (ventanas, interior, jardín, barbacoa y otras dependencias) saben del tiempo que han empleado los especialistas del CNI (albañiles, electricistas, fontaneros, carpinteros y jardineros) en adaptar la residencia del director a su gusto y con las calidades que él quería y calculan que el montante de la obra no es inferior a los 300.000 euros.

Los especialistas de los servicios secretos que han trabajado en la residencia de Alberto Saiz han sido utilizados bajo el concepto de "seguridad", pero se da la circunstancias de que esos expertos no pueden ejercer en temas particulares.

Una de las fuentes consultadas por EL MUNDO, jefe del CNI, recordaba que "soy miembro del CESID/CNI desde hace 20 años y he conocido a todos sus directores, incluido a don Emilio Alonso Manglano el anterior director, el señor Jorge Dezcallar fue malo para el Centro pues éste (en referencia a Alberto Saiz) es mucho peor, y lo que es peor, se está aprovechando más del Centro y de sus presupuestos en su propio beneficio cuando descubran o denuncien todas sus irregularidades le haremos un gran favor al CNI y al bolsillo del contribuyente".
Saiz: 'No he hecho nada ilegal'

El director del CNI ha admitido a EL MUNDO que el año pasado estuvo en Mali, pero se ha negado a concretar si después de sus actividades oficiales se dedicó durante dos noches a la caza del facocero o cerdo africano: "Allí realicé el plan que me habían preparado los anfitriones. No tengo nada más que decir".

Saiz sí ha reconocido que entre sus aficiones se encuentra la caza y la pesca submarina. Con respecto a su viaje a Senegal, que fue posterior al de Mali, Saiz niega que estuviera en ese país africano en viaje oficial: "En Senegal sólo he estado a nivel privado y siempre me he pagado el viaje de mi bolsillo".

También ha rechazado las acusaciones de algunos directivos del CNI de que se ha aprovechado de los especialistas del Centro para llevar a cabo una serie de reformas en su chalé de Madrid, pero sí ha reconocido que ha efectuado arreglos en su residencia: "Eso es un tema privado al que no estoy dispuesto a entrar. Puedo decirle que tengo las facturas que demuestran que he ido pagando todos los arreglos que se han realizo en mi casa". Las denuncias contra Saiz y las reformas de su casa apuntan que la mano de obra la puso el Centro.

Saiz también calificó a los directivos del CNI que han levantado la voz contra su persona: "Sabía que me estaban investigando y que han mirado mis propiedades e inversiones, pero no me preocupa porque no he hecho nada ilegal". El director del CNI concluyó con la siguiente reflexión: "Sabía que tenía enemigos fuera, pero ahora veo que también los tengo dentro".
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