miércoles, 29 de agosto de 2012
Los vigilantes
Detenidos 8 agentes de la Guardia Civil por quedarse con la droga incautada
Aprovechaban los registros para quedarse con droga y objetos de maletas
Europa Press | Palma
La Guardia Civil ha detenido en Ibiza a ocho de sus agentes destinados en el aeropuerto de esta isla, como presuntos autores de los delitos de apropiación indebida, falsedad documental y tráfico de drogas, después de que aprovecharan los registros que practicaban durante el servicio para quedarse con pequeñas cantidades de droga y otros objetos hallados en maletas de viajeros.
En un comunicado, la Benemérita ha informado de que las investigaciones se iniciaron a raíz de la detención el pasado mes mayo en el aeropuerto de Ibiza de un ciudadano búlgaro que pretendía introducir 490 gramos de cocaína en bolas de 4 gramos cada una.
Así, ha señalado que el detenido denunció en su declaración ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Ibiza, la desaparición de 5 de estas bolas (aproximadamente 20 gramos), evidenciándose la posible participación en estos hechos de los guardias civiles que habían actuado.
Ante esta circunstancia, la autoridad judicial ordenó a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Baleares la práctica de investigaciones para el esclarecimiento de los hechos.
De este modo, en el transcurso de las mismas, quedó evidenciado que los ocho agentes de la Guardia Civil arrestados se habían apropiado indebidamente de diversos efectos de los equipajes de viajeros (prendas de vestir, un dispositivo electrónico y perfume), así como de pequeñas cantidades de droga, falseando posteriormente el acta de denuncia.
Así, este miércoles la Guardia Civil ha explotado la operación y se ha procedido a la detención de los ocho agentes y la compañera de uno de ellos como cómplice, siendo trasladados a dependencias del Cuerpo en Ibiza. Por otro lado, la Benemérita ha revelado que no se contemplan más detenciones.
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sábado, 23 de junio de 2012
Los vigilantes
Un detenido por tráfico de armas por Internet es Mosso d'Esquadra
Uno de los tres detenidos el martes por la Guardia Civil por presunto tráfico de armas de fuego y otras armas prohibidas a través de Internet es agente de los Mossos d'Esquadra en prácticas, han confirmado a Europa Press fuentes policiales.
Agencias Se trata de un mosso de 26 años detenido en Balaguer (Lleida) y puesto en libertad tras declarar en la Comandancia de la Guardia Civil, destinado en la Comisaría de Pont, que acababa de llegar de la escuela de la policía de Mollet y al que la policía autonómica le ha abierto un expediente, según ha publicado este viernes el diario 'Segre'.
La Guardia Civil desmanteló una trama dedicada presuntamente al tráfico de armas de fuego y otras armas prohibidas a través de Internet y detuvo a los tres integrantes del grupo en Pasajes Ancho (Guipúzcoa) y en La Bisbal del Penedès (Tarragona), además de Balaguer, informó el Ministerio del Interior.
Asimismo, en el marco de la operación bautizada como 'EASO', llevada a cabo en estas tres provincias, la Guardia Civil se incautó de un arsenal de armas compuesto por numerosas pistolas, revólveres, bastones-escopeta, bastones-estoque, fusiles, rifles, cañones, espoletas, munición y otras piezas prohibidas.
Tras tener conocimiento el Instituto Armado de que se estaba llevando a cabo la venta ilegal de armas de fuego a través de varias páginas web, se iniciaron las investigaciones con el fin de identificar a los autores de los hechos. Una vez localizados, de manera simultánea y coordinada, se ha procedido a su detención, así como a la práctica de los registros domiciliarios, en los que se ha incautado el arsenal. A los tres detenidos, M.L.P. arrestado en Guipúzcoa, J.S.V. detenido en Lleida y D.C.S. en Tarragona, se les imputan los presuntos delitos de tráfico de armas, depósito de armas o tenencia ilícita de armas, según el grado de implicación de cada uno de ellos. link
miércoles, 20 de junio de 2012
Los vigilantes
Detenido un sargento de la Guardia Civil acusado de narcotráfico en Castellón
Fue interceptado por la propia Benemérita en un control de tráfico en Puçol
Los agentes hallaron 600 gramos de cocaína de una gran pureza y calidad
Un sargento de la Guardia Civil de la provincia de Castellón fue detenido este pasado fin de semana acusado de narcotráfico por compañeros del propio cuerpo armado fruto de una investigación interna. El agente arrestado, del que no se conocen más datos dado el hermetismo con que la Guardia Civil ha tratado este asunto, fue interceptado el pasado viernes por la propia Benemérita en un control de tráfico cerca de Puçol, en Valencia, donde el vehículo en el que viajaba junto a dos colombianos fue detenido. Durante la inspección del vehículo, los agentes que arrestaron al sargento hallaron 600 gramos de cocaína de una gran pureza y calidad así como 900 gramos de otro producto empleado para la elaboración de mezclas de varias sustancias estupefacientes link
lunes, 23 de abril de 2012
Los Vigilantes
EUROPA PRESS | GRANADA La Sección Segunda de la Audiencia Provincial acoge desde este lunes y hasta el próximo 27 de abril el juicio contra un subinspector del Cuerpo Nacional de la Policía, suspendido actualmente de sus funciones, por supuestamente haber revelado secretos a narcotraficantes y haber conspirado para cometer un secuestro, hechos por los que se enfrenta a siete años de cárcel. El subinspector, para el que la Fiscalía pide además el pago de una multa de 7.200 euros e inhabilitación por tiempo de diez años, será enjuiciado junto a otros seis hombres, de entre 25 y 47 años, a los que se les imputa un delito de conspiración para cometer un secuestro, por el que cada uno de ellos se enfrenta a tres años de prisión. La vista estaba previsto que se celebrase en un principio el 3 de octubre del pasado año, pero tuvo que ser suspendida y aplazada hasta este lunes por la ausencia de dos de los siete acusados. Según consta en el escrito de acusación provisional del fiscal, el subinspector, identificado como Antonio M.L. y 54 años, había estado destinado al Grupo Operativo de Estupefacientes hasta noviembre de 2005, fecha en la que pasó al Grupo Operativo de Robos de Vehículos. Pese a eso, durante el año 2006 accedió "en numerosas ocasiones" a diversas bases de datos del Cuerpo Nacional de Policía utilizando su clave de acceso personal para obtener información sobre personas presuntamente involucradas en el tráfico de estupefacientes. Estas consultas, según la Fiscalía, "carecían de motivación profesional", dado que no afectaban a la labor policial que entonces realizaba en el Grupo de Robo de Vehículos, y tenían como objetivo facilitar información acerca de la situación y los antecedentes de diversas personas y sus bienes a otro de los procesados en esta causa, identificado como Francisco E.V. en su propio beneficio "y especialmente para protegerlo de las investigaciones que la Policía pudiera estar realizando sobre él". Con Francisco E.V. el subinspector se acabó concertando para la comisión de diferentes actos delictivos que tendrían el objetivo el robo de alijo de drogas, dinero o joyas en poder de presuntos narcotraficantes, o el secuestro de estos últimos para exigirles como rescate lo anterior. Concretamente, el mando policial llegó a hacer a lo largo del año 2006 más de 100 consultas sobre diferentes personas en distintas bases de datos de la Policía relativas a controles policiales, antecedentes, requisitorias, reclamaciones o vehículos y sus titulares. Además, en noviembre de 2006, Francisco E.V. y Antonio M.L. decidieron secuestrar a un narcotraficante para después exigirle como rescate dinero, joyas o droga, para lo cual reclutaron al resto de acusados, si bien finalmente no pudo ejecutarse el plan al no aparecer en el lugar previsto la víctima. El plan de secuestro fue ideado, según el fiscal, por el subinspector, que además facilitó los datos necesarios para cometer el delito, como el lugar exacto del domicilio, donde la Policía sospechaba que podía tener droga. link
sábado, 21 de abril de 2012
Los Vigilantes
lunes, 16 de abril de 2012
Los vigilantes

Cocaína y corrupción policial
Comienza el juicio a 23 miembros de la ‘banda del puerto’, de los que siete son guardias civiles, por el robo de 400 kilos de droga de un contenedor
Jesús García Barcelona 16 ABR 2012
El teniente coronel Alfonso López Rubio tras declarar en febrero de 2009.
El robo de 400 kilos de cocaína en el puerto de Barcelona llega a juicio al cabo de siete años. La Audiencia de Barcelona juzga desde hoy a 23 personas por su presunta participación en un golpe espectacular que fue posible por la colaboración entre policías corruptos y delincuentes comunes. La Fiscalía Anticorrupción pide penas de hasta 39 años de cárcel para algunos de los procesados, acusados de diversos delitos, como tráfico de drogas, asociación ilícita, detención ilegal, lesiones, blanqueo de capitales, estafa y tráfico de influencias, según los casos.
A finales de 2004, la DEA (la agencia norteamericana antinarcóticos) alertó de la presencia de un alijo de más de 1.000 kilos de cocaína oculto en un contenedor de gambas congeladas que había sido depositado en el puerto por el buque La Hispanota. Un mes después, un grupo de delincuentes asaltaron el contenedor y se llevaron la droga, según el escrito de acusación del fiscal Fernando Bermejo. Los delincuentes supieron de la existencia de la cocaína mediante la información privilegiada que les facilitó un miembro de la unidad de policía judicial del puerto, Antonio Sáenz, alias El Tete.
Los delincuentes vendieron la droga, de la que no queda rastro, y dieron su parte a El Tete y a otros guardias civiles imputados en el llamado caso Martorell, por la ciudad donde comenzó la investigación. Las amenazas de muerte a la juez, sin embargo, dejaron paralizada la investigación hasta que, en 2008, fue asumida por la Fiscalía Anticorrupción. La información aportada por un arrepentido fue clave para desmontar el entramado corrupto. “La faena bien hecha no tiene fronteras”, dijo Javier Segura, que ejercía como jefe de los delincuentes comunes implicados en el robo millonario de la droga. Tras el asalto, Segura, alias El Trapero, llevó a otro hombre a un descampado y le pegó un tiro en la pierna ante la sospecha de que había regresado solo en busca de más droga. La fiscalía pide para él la pena de 39 años de prisión.
Tras celebrar el éxito de la operación, los asaltantes se reunieron con El Tete en un bar de Barcelona para explicarle los pormenores y el reparto de beneficios. Más tarde, el guardia civil aprovechó su posición para averiguar que estaba siendo investigado y que su teléfono había sido intervenido. El robo de la cocaína fue el momento cumbre de un “grupo heterogéneo” que venía operando desde 1999. El fiscal describe en su escrito algunos de los delitos cometidos en esa época, como diversos asaltos a bandas de narcotraficantes. Aunque, como han prescrito, no podrán ser juzgados. Ese es el motivo por el que se archivaron las acusaciones contra el mando de mayor rango, el teniente coronel Alfonso López Rubio. Ese año, López Rubio se dirigió a un local de compraventa de coches de Martorell y obligó a su dueño a sufragar un viaje de sus hijos a Londres, recoge el fiscal.
Además de siete guardias civiles que dieron protección a los delincuentes, también se sientan en el banquillo de los acusados dos exinspectores del Cuerpo Nacional de Policía, hermanos y conocidos con el apelativo de los Cromos. En el verano de 2005, El Trapero entregó a uno de los hermanos 3.000 euros en una marisquería gallega por “la información confidencial y el servicio prestado al colectivo criminal”, recoge el escrito de acusación.
Tras las investigaciones de la Guardia Civil y de Anticorrupción, algunos de los implicados ingresaron en prisión provisional. Fue entonces cuando se descubrió otra derivada de la trama, que afecta a dos abogados y un experiodista del diario El Mundo. El Tete y El Trapero mantuvieron contactos con otro guardia civil acusado, Roberto de Prádena, que estaba en libertad provisional. Todos ellos se dedicaron a confeccionar un dossier para perjudicar la reputación profesional del coronel de la Guardia Civil Miguel Alarcón, que había dirigido la investigación. En 2008, acordaron con el entonces periodista de El Mundo publicar artículos a cambio de dinero para “dificultar la investigación”, según la fiscalía.
martes, 6 de marzo de 2012
Los vigilantes
Piden 12 años de cárcel para el policía
"Me ponía los dedos en el ano y la vagina, me apretaba mucho los pechos, me pidió una felación y le dije que no lo había hecho nunca antes, que por favor, que no. Lo hizo, pero con un condón que yo tenía. Él me agarraba el cuello muy fuerte. Él se despistó y salí corriendo después de abrir la puerta, gritando. Me recogió un taxista. Le dije: 'Lléveme por favor a mi casa'. Yo estaba totalmente desnuda".
Lo ha declarado hoy, en la Audiencia Provincial, una mujer que se prostituía en 2011 en la Colonia Marconi y que habría sido detenida ilegalmente y agredida sexualmente por el policía nacional Víctor M.G., al que le piden 12 años de cárcel. El hombre ha asegurado que efectivamente tuvo sexo con la mujer, de nombre Nancy Peter, pero de forma consensuada y abonando 15 euros por la prestación.
La mujer, de origen africano y que lleva cuatro años en España, ha declarado entre lloros cómo el agente se dirigió a ella en la Colonia Marconi y cómo el acusado, de paisano entonces, evitó el control de dos policías municipales diciéndoles que era agente de la autoridad.
La Fiscalía mantiene que el agente, que perteneció a la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco), disuadió a los municipales asegurando que se la llevaba detenida en el curso de una investigación, con la intención de agredirla sexualmente.
Tras zafarse de los municipales, Víctor M. G. maniató a la víctima, siempre según ésta, y la metió en un coche para alejarse de allí. Entonces habría sido cuando el agente abusó de ella.
La mujer ha explicado cómo pudo escapar en un descuido de su presunto agresor, y halló la ayuda de un taxista, que la llevó a su casa de Getafe sin pedirle dinero a cambio.
La mujer ha admitido que vio cómo el agente mostraba su placa reglamentaria a los municipales, y ha admitido que se asustó. "¿No es cierto que ha declarado todo esto para que no la expulsen de España?", le ha preguntado la abogada del acusado. "En absoluto", ha dicho la mujer, que ha asegurado que se irá de España en cuanto termine el proceso.
También ha declarado uno de los municipales, que ha explicado cómo el acusado se dirigió a ellos para que le ayudaran a proceder a la detención de una prostituta irregular en España.
"Nos dijo que le ayudáramos, y al encontrar a la chica, que estaba muy tranquila, dijo que se la llevaría él solo. Hora y media después nos llamaron por una violación allí. Al llegar, nos sorprendió que era la misma chica. Llamamos al agente y nos dijo que la había interrogado y luego puesto en libertad". El municipal ha dicho también que le parecía "peculiar" que el agente acusado trabajara "solo".
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jueves, 5 de enero de 2012
Los vigilantes
Detenidos un policía y un guardia civil por narcotráfico
La Guardia Civil ha desmantelado una organización dedicada a la introducción de hachís a gran escala por las costas del litoral malagueño. En la operación, iniciada a principios de 2011 y bautizada con el nombre de Pancho, han sido arrestadas 14 personas, entre ellas un policía nacional y un miembro de propio instituto armado. En los siete registros domiciliarios practicados se han intervenido un total de 3,2 toneladas de hachís, 13.500 euros en metálico, ocho vehículos y una embarcación. Además, los jueces han bloqueado activos financieros por valor de 98.000 euros e inmuebles tasados en más de 600.000.
Según informó ayer la Guardia Civil en un comunicado, la primera fase se desarrolló en el mes de junio. En esa ocasión fueron detenidas cinco personas en una vivienda usada como "guardería", es decir, un lugar de custodia de los estupefacientes antes de su entrega al receptor final. En la vivienda, los agentes hallaron un total de 1,7 toneladas de droga.
En otra fase de la operación fueron detenidas otras nueve personas, entre ellas los tres máximos responsables de la organización, cuando trataban de desembarcar 1,4 toneladas más de droga en una playa de la Costa del Sol.
El grupo desmantelado se dedicaba a recoger la droga en las playas y ponerla a buen recaudo antes de entregarla a otra célula con la que no tenían contacto alguno como medida de seguridad. Los traficantes debían dejar abandonado el vehículo con el que transportaban el estupefaciente para que los compradores se hicieran con él.
Según la investigación, los delincuentes disponían de "un sofisticado sistema de comunicación con lenguaje en clave" y realizaban vigilancias de las distintas fuerzas de seguridad para evitar su presencia en los lugares de desembarco del hachís. La vigilancia llegaba al extremo de seguir a a distancia a las patrullas en servicio.
Los principales cabecillas de la organización han ingresado en prisión por orden judicial. Otros han quedado en libertad con cargos.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Los vigilantes

Detenidos cinco guardias civiles en una operación contra un grupo de ladrones de autopistas
Presuntamente facilitaban información contenida en ficheros policiales
Europa Press | Barcelona
Los Mossos d'Esquadra han detenido a cinco guardias civiles en una operación contra una organización criminal de ladrones de autopistas en la que se han arrestado a cinco integrantes de la banda, según han confirmado fuentes próximas a la investigación.
Los arrestos de los agentes de la Guardia Civil que formaban parte del Grupo Operativo de Autopistas en Catalunya tuvieron lugar la semana pasada y han quedado en libertad con cargos tras pasar a disposición judicial, según publica este viernes 'El Periódico'.
Según el rotativo, la banda de ladrones indicaba a los guardias civiles dónde podían recoger algunos de los coches que previamente habían robado, a cambio de la cual los agentes presuntamente facilitaban información contenida en ficheros policiales sobre si estaban siendo investigados.
En la investigación de Mossos, según el diario, no se hace referencia a la posibilidad de que los ladrones sobornaran a los guardia civiles ni que estos cooperaran en los robos.
En la operación del Área Central de Patrimonio de los Mossos se ha detenido a un total de diez personas -entre ellos los guardias civiles- en Terrassa, Barcelona, Sant Boi de Llobregat y L'Hospitalet.
Los Mossos investigaban a un grupo de ladrones de autopistas que operaba principalmente en la autopista AP-7.
La policía catalana imputa a este grupo de ladrones más de un centenar de robos y ha recuperado una veintena de coches de alta gama.
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jueves, 1 de diciembre de 2011
Los vigilantes
Imputados 10 policías por cobrar tasas ilegales al escoltar transporte de mercancía
El Juzgado de Instrucción número 8 de Sevilla ha imputado a doce personas, diez de ellas agentes de la Policía Local, por realizar, presuntamente, cobros ilegales de tasas de grúa y por retirar multas. Todos ellos, que podrían ser acusados de un supuesto delito de cohecho, han sido citados a declarar ante la juez el próximo mes de febrero.
Más concretamente, los agentes imputados, que pertenecen a la unidad de Motoristas, podrían haber estado cobrando unas tasas de manera ilegal por realizar funciones de escolta para transporte de mercancías, unas labores por las que el Ayuntamiento cobra tasas, pero que ellos recibían ilegalmente porque efectuaban estos trabajos en sus días libres -aunque vestidos de uniforme- y presuntamente se las apropiaban.
Las cantidades que los agentes percibían oscilaban desde los 20 hasta los 80 euros, según qué clase de trabajo se realizaba, los agentes que participaran y los vehículos.
Fue en marzo cuando se conoció que una juez investigaba a varios agentes de la sección de Tráfico del Ayuntamiento hispalense por el presunto cobro ilegal de tasas de grúa y por retirar multas de manera irregular.
La titular de Instrucción abrió esta investigación a raíz de un caso de narcotráfico descubierto en septiembre de 2009 en el que hay doce personas imputadas, entre ellas un policía local sevillano, por un alijo de 1.500 kilos de hachís.
A raíz de las escuchas telefónicas a dicho agente, la juez ordenó investigar un presunto delito de cohecho por cobro ilegal de tasas de grúa y otros servicios de la Policía Local en el corte de calles y ordenación del tráfico, además de la presunta retirada de multas.
Las otras dos personas imputadas son ajenas al cuerpo de la Policía Local de Sevilla y, según ha podido saber ELMUNDO.es de Andalucía, una de ellas estaría relacionada con una de las empresas que colaboraba en el supuesto fraude.
martes, 15 de noviembre de 2011
Los vigilantes
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jueves, 20 de octubre de 2011
Los vigilantes

Condenados por torturas dos policías de Barcelona
Los agentes acusaron falsamente a un detenido de traficar con drogas como represalia por una bronca en una discoteca
JESÚS GARCÍA | Barcelona 19/10/2011
El guardia urbano Víctor Bayona trató de flirtear, sin éxito, con una joven rusa en la sala Bikini de Barcelona. Le dijo que era idéntica a la tenista Maria Sharapova. Pese a su ardid y su buena planta y condición atlética -el chico ha ganado la medalla de bronce en los últimos campeonatos para policías de Nueva York- la chica le dio calabazas. "No quiero hablar contigo, vete", le contestó. El agente lo tomó a mal, le tocó el culo y la llamó "puta". Un amigo de la joven, Yuri Sarran, acudió en su ayuda. Y se lió.
Ocurrió la medianoche del 6 de septiembre de 2006. Sarran golpeó con un vaso a Bayona, pero fue reducido por cinco amigos de este -también policías fuera de servicio- y trasladado a la comisaría. Allí, y como represalia por la bronca de la discoteca, fue apaleado, vejado y humillado por Bayona y por el agente Bakari Samyang. La Audiencia de Barcelona ha condenado ahora a ambos a dos años y tres meses de cárcel por un delito de torturas graves y a ocho años de inhabilitación absoluta.
Bayona le propinó "patadas y puñetazos" en la comisaría de la Zona Franca que, "desgraciadamente", señala la sentencia, "devino en un lugar de desprotección". Samyang, que practica elkick boxing, fue más allá: le golpeó con un objeto contundente en la cabeza, le apagó un cigarrillo en el hombro izquierdo, "le restregó la cara con un mocho de fregar" y amenazó con usar una pistola para "enseñarle un juego".
El joven, natural de Trinidad y Tobago e hijo de diplomático, no pudo identificar a los otros cuatro policías que también estaban acusados y que, por ese motivo, han sido absueltos. Los agentes no solo torturaron a Sarran; también le atribuyeron falsos delitos. El tribunal considera "increíble" la versión dada por los agentes: que la disputa se inició, no por una chica, sino porque el joven les ofreció hachís y les atacó cuando iba a ser detenido. Para la Audiencia no es creíble que un estudiante extranjero de Administración de Empresas, "que recibía constantes transferencias de dinero se dedique a vender hachís por 20 euros". Y que lo hiciera, además, "acudiendo a una discoteca con sus compañeros de clase". Los policías usaron una tableta de hachís de otro detenido y se la colocaron a Sarran ya en comisaría.
Además de "simular" el tráfico de drogas y "falsear el atestado", los policías le acusaron sin base de atentado a la autoridad, ya que en ningún momento se identificaron como tales. La sentencia, no obstante, no les condena por estos delitos porque las acusaciones no lo pidieron. Sarran -cuya versión de los hechos se considera "fiable"- ha sido absuelto de todos ellos, pero condenado por un delito de lesiones (arrojó un vaso) a ocho meses de cárcel.
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jueves, 3 de marzo de 2011
Los vigilantes
Investigan a policías locales de Sevilla por cobrar tasas ilegales y retirar multas irregularmente
- Investigan el cobro ilegal de tasas de la grúa y otros servicios de tráfico
- Un instructor nombrado por la juez ha tomado declaración decenas de agentes
- El Ayuntamiento dice que "tomará medidas" si los hechos son veraces
Efe | Sevilla
Una juez de Sevilla mantiene abierta una investigación contra policías locales de la sección de Tráfico del Ayuntamiento hispalense por el presunto cobro ilegal de tasas de grúa y por retirar multas de manera irregular.
Fuentes del caso han informado de que la juez de instrucción 8 de Sevilla abrió esta investigación a raíz de un caso de narcotráfico descubierto en septiembre de 2009 en el que hay doce personas imputadas, entre ellas un policía local sevillano, por un alijo de 1.500 kilos de hachís.
A raíz de las escuchas telefónicas a dicho agente, la juez ordenó investigar un presunto delito de cohecho por cobro ilegal de tasas de grúa y otros servicios de la Policía Local en el corte de calles y ordenación del tráfico, además de la presunta retirada de multas.
Investigación de la propia Policía Local
La juez nombró un instructor de la propia Policía Local que tomó declaración a varias decenas de agentes y requisó algunos ordenadores, según las fuentes.
Las citadas fuentes han precisado que una de las personas a quien se imputa el cobro por servicios que son prestados de oficio falleció hace unos meses a consecuencia de un cáncer.
La portavoz del Gobierno Municipal de Sevilla, Nieves Hernández, ha dicho que, si afloran irregularidades, el Ayuntamiento "tomará medidas y si hay responsabilidades seremos los primeros en reclamarlas".
Ha destacado que en Sevilla patrullan más de mil policías, por lo que siempre "puede haber un garbanzo negro", aunque ha añadido que el Consistorio no está informado de la marcha de la investigación, que se encuentra bajo secreto sumarial y en la que el instructor informa directamente a la juez.
En la causa original, los doce detenidos por el alijo de 1.500 kilos de hachís se encuentran ya en libertad bajo fianza de hasta 6.000 euros.
Quitar multar e identificar matrículas
El policía local S.O.C. no está imputado de participar en el narcotráfico sino de quitar multas a petición de los restantes imputados y de facilitar informes sobre la titularidad de ciertas matrículas de automóviles, con objeto de detectar posibles seguimientos policiales.
Entre los efectos intervenidos a la red se encuentran tres armas de fuego -una de ellas con silenciador y numeración borrada-, diversa documentación, equipos informáticos y electrónicos así como numerosos chalecos reflectantes con distintivos de Policía Local.
jueves, 3 de febrero de 2011
Los vigilantes
viernes, 17 de diciembre de 2010
Los vigilantes
Europa Press | Málaga
El teniente responsable del Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil de Málaga y otro agente destinado en la provincia han sido detenidos este jueves en el marco de las investigaciones de Asuntos Internos del instituto armado contra una supuesta trama relacionada con el tráfico de estupefacientes.
Precisamente, el pasado miércoles fueron detenidos otro guardia civil destinado en el puesto de Mijas (Málaga) y un ex agente, arrestos a los que se unen este jueves los de estos dos efectivos de la Benemérita, según han indicado a Europa Press fuentes de la investigación.
Asuntos Internos de la Guardia Civil abrió diligencias la pasada primavera para investigar una presunta trama relacionada con el narcotráfico. Las pesquisas permitieron, inicialmente, la intervención de un alijo el pasado mes de septiembre en una playa de Marbella (Málaga), interceptando en torno a 1,4 toneladas de hachís.
Durante este tiempo han sido detenidas varias personas por su supuesta implicación en la trama que investiga Asuntos Internos de la Benemérita, entre ellas agentes de la Guardia Civil, así como abogados.
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sábado, 16 de octubre de 2010
Los vigilantes

Tres Mossos d'Esquadra y otras 13 personas, detenidos por tráfico de drogas
Dos de los arrestados son mandos de la escala intermedia del cuerpo policial autonómico
J. G. B. - Barcelona - 15/10/2010
Una operación contra el tráfico de drogas ha destapado un presunto entramado de corrupción policial. La División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos d'Esquadra ha detenido a tres funcionarios de la policía autonómica, junta a otras 13 personas, por su supuesta vinculación a un grupo organizado dedicado a la distribución de cocaína y hachís. Según fuentes de la investigación, dos de los arrestados son mandos de la escala intermedia del cuerpo: un subinspector y un sargento.
La operación se desarrolló este viernes en las comarcas del Barcelonès, Baix Llobregat, Garraf y Baix Penedès por orden del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona. Fuentes del caso han explicado, poco después de que la Dirección General de Policía hiciera público el arresto de los tres funcionarios, que también hay implicados en la operación agentes de otros cuerpos policiales. Este extremo no fue confirmado oficialmente por la policía.
Los mossos han sido expedientados y suspendidos cautelarmente de sus funciones. Como el resto de los detenidos, los agentes están acusados de asociación ilícita, de modo que formaban parte de la estructura de la red. Está por ver, sin embargo, cuál era su papel. Según fuentes cercanas al caso, podrían haber brindado a la banda protección e información de operaciones policiales.
La investigación se ha prolongado durante seis meses y se ejecutó el viernes por la tarde, y en este momento se encuentra todavía bajo secreto de sumario, dado que continúa abierta. El registro de 23 domicilios permitió a los agentes hacerse una idea de la magnitud de la organización: los agentes hallaron una cantidad nada despreciable de cocaína (tres kilos), así como también otras sustancias, lo mismo que de dinero (500.000 euros), joyas de gran valor y armas (cuatro largas y tres cortas, con los números de serie borrados).
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viernes, 23 de octubre de 2009
Los vigilantes

La juez imputa a tres mandos policiales por el robo de droga en la Jefatura de Policía de Sevilla
El sumario revela que un agente dio el cambiazo a 170 paquetes de cocaína y heroína que salió de los calabozos entre 2006 y 2008
J MARTÍN ARROYO - Sevilla - 23/10/2009
La juez que investiga el robo de 154 kilos de heroína y cocaína en la Jefatura Superior de Policía de Sevilla ha imputado a tres mandos policiales por el delito de encubrimiento. Los tres agentes están declarando ante la magistrada Ana Escribano para aclarar las acusaciones en su contra sobre la investigación que leva a cabo la Brigada de Asuntos Internos y que se mantiene bajo secreto de sumario.
Tras 15 meses de investigación, el pasado septiembre fueron detenidos un policía de la UDYCO, su mujer y un hombre y su pareja, amigos de ambos, como presuntos autores del robo.
El sumario de la investigación revela que este policía dio el cambiazo a 170 paquetes de droga que salió de los calabozos de la Jefatura superior de Policía entre 2006 y 2008.
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martes, 13 de octubre de 2009
Los vigilantes

Tres guardias civiles, imputados por torturas a un menor en Vilamarxant
El adolescente y su hermana denunciaron a los integrantes de la Benemérita por golpear al joven, introducirlo a rastras en las dependencias policiales e intimidarle después para que no les denunciara. Por contra, los agentes subrayan el carácter conflictivo del adolescente y aseguran que les agredió e incluso intento quitarle la pistola a uno de ellos.
El peliagudo asunto está actualmente en manos del juzgado de instrucción número tres de Llíria. Su titular ya interrogó a finales de mayo a los tres miembros de la Benemérita, después de que así lo ordenara la Audiencia Provincial de Valencia. La sección cuarta admitió el recurso del abogado del menor contra la decisión del juzgado de dejar el caso en una simple falta de lesiones y ordenó seguir adelante con la instrucción «a fin de deslindar hasta qué punto existió trato vejatorio y la agresión denunciada», tal y como consta en el auto al que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS.
Los hechos investigados acontecieron el 29 de mayo, después de que el adolescente fuera denunciado por un grupo de ingleses a los que supuestamente amenazó con un arma blanca. Los agentes llamaron entonces al menor para que acudiera a prestar declaración.
Según los guardias civiles, se presentó él sólo pese a que los imputados le indicaron que fuera con su hermana. Sin embargo, la denuncia del abogado que representa al joven sostiene que se intentó «arrancarle una declaración sin las garantías ni derechos que establece la ley».
Después de llegar a las instalaciones de la Benemérita, el menor se negó a declarar. Tampoco en este punto existe acuerdo. Uno de los agentes imputados en el caso sostiene que el adolescente se encaminó hacia un bar en el que trabaja uno de los extranjeros denunciantes con ánimo no precisamente pacífico.
Agresión o forcejeo
Muy distinta es la versión que aparece en la denuncia. Esta asegura que el adolescente se negó a declarar alegando que ya se había disculpado «ante los ingleses» y que estos le habían dicho que retirarían la denuncia. Entonces, «uno de los agentes le agarró de la capucha, le propinó un puñetazo en un ojo y (entre los tres imputados) lo metieron a rastras en el puesto».
Una vez en el cuartel, los guardias le propinaron supuestamente otro puñetazo, como mantienen los denunciantes. Los agentes niegan toda agresión. En su declaración como imputados ante el juez sostuvieron que fue el joven quien agredió y amenazó a los guardias, que incluso intentó arrebatarle la pistola a uno de ellos y que las lesiones que presentaba (constatadas por un médico del municipio y en la propia Fiscalía) se las hizo durante el forcejeo.
Otro punto resulta especialmente polémico. El sargento pidió a un médico que acudió al cuartel que examinara también a uno de los agentes por unos arañazos en el cuello que el guardia atribuía al menor. Algo tremendamente contradictorio con el informe forense que, horas después de ese mismo día, emitió la Fiscalía de Menores de Valencia al examinar al adolescente. «Examinadas las uñas de sus dedos, están muy cortadas y carecen de aristas susceptibles de causar lesión», relata el parte.
El interrogatorio a los tres guardias civiles no ha sido la única diligencia practicada por el juzgado. Una abogada de oficio que asistió al joven de 16 años prestó también declaración como testigo en su día.
La letrada nada pudo aclarar en torno a la supuesta agresión que relata el menor, pues llegó después. Pero la jurista sí refiere que el sargento supuestamente intimidó al joven. «¿Estás seguro de que quieres que llame al médico?» y «tú si quieres pon denuncia, pero ya te advierto que esto se complicará más para ti» son las dos expresiones que la testigo atribuye al máximo responsable del cuartel.
Los imputados ponen de manifiesto en su declaración el carácter conflictivo del menor de Vilamarxant, con denuncias previas por agresiones y amenazas. Aseguran que incluso ingresó en un centro de menores.
Torturas: Los denunciantes acusan a los agentes de un delito tipificado en el artículo 174 del Código Penal. «Comete tortura la autoridad o funcionario que, abusando de su cargo, y con el fin de obtener una confesión o información de cualquier persona, o de castigarla por cualquier hecho, la someta a condiciones que le supongan sufrimiento o de cualquier otro modo atenten contra su integridad moral».
Pena: La ley establece penas de entre dos o seis años de cárcel, si es un atentado grave, o entre uno o tres años si no lo es.
La Audiencia ordenó al juez que siguiera investigando si hubo trato vejatorio y agresión
«Si denuncias, esto se complicará para ti», dijo un imputado al menor, según una letrada
Un sargento de la Guardia Civil, comandante del cuartel de Vilamarxant, y dos agentes del destacamento han prestado declaración como imputados por un presunto delito de torturas cometido sobre un menor de 16 años.
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domingo, 26 de julio de 2009
Los vigilantes
Guardias civiles y policías al otro lado de la ley
Dos investigaciones abiertas en Barcelona confirman e1 efecto corruptor del crimen organizado
LUIS GÓMEZ / JESÚS DUVA - Madrid - 26/07/2009
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Crece en España la capacidad del crimen organizado para influir sobre jueces, políticos y policías. Dos casos en Barcelona imputan a numerosos delincuentes, guardias civiles, policías, mandos policiales, un ex ertzaina, un mosso d'esquadra, políticos, un periodista, funcionarios de Justicia, abogados y empresarios. Hace unos días ha sido conocida la presunta relación del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Guadalajara con un narcotraficante.
230 agentes en prisión
Impotencia ante la delincuencia de corte mafioso
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Los asuntos investigados giran sobre la prostitución y el narcotráfico
Crecen los casos de tráfico de influencias, según el Ministerio del Interior
Los informes del Ministerio del Interior vienen advirtiendo en los últimos años de la capacidad de las bandas criminales para penetrar en las capas más sensibles de la sociedad española. En concreto, esos informes alertan de un progresivo incremento de casos de tráfico de influencias que afectan a jueces, políticos y policías. El riesgo se ha hecho realidad.
El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ha destapado ahora un entramado corrupto que supuestamente afecta al jefe de la Guardia Civil de Guadalajara, teniente coronel José Miguel Castañeda, acusado de presunta colaboración con el narcotráfico y blanqueo de capitales, denuncia falsa y cohecho.
Unos meses antes, una compleja investigación de la Fiscalía Anticorrupción en Cataluña permitió diseccionar dos casos enlazados entre sí que describen un panorama de corrupción generalizada que afecta a una variedad de funcionarios públicos y profesionales: además de los delincuentes profesionales, están imputados funcionarios de la Seguridad del Estado, funcionarios de juzgados, concejales, un reportero y, por supuesto, abogados y empresarios. Teniendo en cuenta que algunos de estos personajes están también presentes en otros sumarios, la sombra de la sospecha alcanza a algún diputado y algún político relacionado con mafiosos rusos.
Los analistas policiales coinciden en que se alcanza el último escalón (y el más peligroso) en el asentamiento de bandas criminales cuando éstas se encuentran en condiciones de penetrar las capas altas de la Administración: la judicatura, la policía y los partidos políticos, tres de los bastiones del Estado de derecho. Un repaso de las causas pendientes y sumarios bajo secreto revela que el número de incidencias que afectan a funcionarios de estos cuerpos ha crecido en los últimos tiempos. Y si algún caso puede servir de ejemplo, éste se ha dado en Barcelona.
Barcelona es el escenario de dos investigaciones que parecían llevar vidas separadas, pero cuya investigación ha ido determinando que tienen puntos en común. Uno de los casos tiene como eje central el tráfico de drogas; el otro, gira en torno a la prostitución en locales de lujo.
Caso número 1. Es un asunto complejo cuya investigación data de la madrugada del lunes 24 de enero del 2005 y que durmió el sueño de los justos en un juzgado durante más de dos años. Aquella noche de hace más de cuatro años, dos coches y una furgoneta entraron en el recinto cerrado del puerto de Barcelona. Sus 12 ocupantes se dirigieron a un bloque de dos contenedores. Tras forzar las cerraduras, encontraron lo que estaban buscando: un cargamento de gambas congeladas y... casi 1.200 kilos de cocaína como acompañamiento. La investigación de los pormenores de este robo se prolongó un año y medio. ¿Por qué? Por dos motivos: primero porque no se trataba de un asalto cualquiera: ese contenedor estaba vigilado por la Guardia Civil desde que la DEA (Agencia antidroga de EE UU) alertó de que había salido de Venezuela rumbo a Barcelona, donde llegó el 16 de diciembre de 2004. Las gambas y la cocaína llevaban en Barcelona 39 días a la espera de que alguien reclamara su traslado a Valencia, su destino final. Se trataba de averiguar así quién era su destinatario. El asalto frustró la investigación. Había un segundo motivo: en el robo de la cocaína estaban implicados cinco guardias civiles, un inspector jefe de policía y un mando de Policía Local, además de una banda de delincuentes.
El 6 de julio de 2006, la Guardia Civil llevó el caso al juzgado de Martorell. Durante un año, el sumario estuvo parado a pesar de que el material investigado era sorprendentemente bueno. Por ejemplo, existía una grabación en la que un interlocutor le exigía explicaciones a otro sobre un segundo robo en el contenedor del puerto (parece ser que algunos de los delincuentes volvieron una segunda vez) y, a la vista de que éste negaba cualquier implicación, el interlocutor le pegó un tiro en la pierna a uno de sus colaboradores. Los disparos, los gritos de dolor y la confesión de la víctima se escucharon en vivo y en directo a través del teléfono pinchado.
La Guardia Civil de la Zona de Cataluña decidió entrar en el asunto, a la vez que la Fiscalía Anticorrupción tomaba las riendas de la investigación. A partir de ese momento, las pesquisas adquirieron un nuevo impulso y desvelaron una compleja trama de amistad y complicidades entre una banda de delincuentes encabezada por Javier S. R, alias Trapero, y un grupo de guardias civiles dirigido por el agente Antonio S. M, apodado El Tete.
Los cacos, radicados en Barcelona desde 1990, se habían iniciado en el tráfico de coches robados. Más tarde ampliaron su negocio al narcotráfico. En un determinado momento, los guardias civiles con los que se relacionaban "pasaron a orientar a los delincuentes en su ilícito quehacer", conformándose así "una fructífera empresa criminal", según informes aportados al sumario.
Pero no sólo había una comunidad de intereses entre unos y otros, sino que cada vez parecía más claro que los jefes de esa organización eran los guardias civiles. Coches y drogas en el escenario. No era casual: algunos de estos guardias habían pasado desde la unidad de Tráfico hasta la encargada de la vigilancia en el puerto de Barcelona como consecuencia del despliegue de los Mossos d'Esquadra, cambiando así de negocio. Otros tenían su sede en el cuartel de Mollet del Vallés, donde se habían producido algunos hechos sospechosos. Estos guardias civiles se quedaban con la droga oculta en coches, que la cambiaban por harina, o bien sacaban partido del puerto de Barcelona, por donde circulan cada año más de cuatro millones de contenedores repletos de mercancías. Algunos miembros del grupo eran propietarios de una discoteca, usaban coches de alta gama o planeaban realizar inversiones en una urbanización de Vigo (Pontevedra). Otros podían enviar a sus hijos a estudiar a Inglaterra con la tranquilidad de que la factura la pagaba un tercero.
Entre medias, operaciones sospechosas, confidentes igualmente sospechosos y situaciones nunca aclaradas como la muerte del magistrado barcelonés Guillermo Castelló Guilabert, el 26 de octubre de 2005, en un extraño accidente de tráfico ocurrido en El Perelló (Tarragona). O las actividades de un periodista de El Mundo, Nando García, que presuntamente recibió dinero por difundir informaciones con el supuesto propósito de desacreditar al jefe de las investigaciones, el coronel Miguel Gómez Alarcón.
La práctica de nuevas investigaciones sirvió para imputar el pasado febrero al teniente coronel de la Guardia Civil Alfonso López Rubio y para dibujar un escenario tenebroso de amistades, negocios sucios y actividades no menos sucias: en su intento por eludir la investigación, algunos de los implicados llegaron a verter acusaciones sobre los jefes de la Guardia Civil que les investigaban, implicando en ello incluso a un general. El colofón de la historia es igualmente llamativo: la fianza de 12.000 euros impuesta al citado teniente coronel para eludir su ingreso en prisión fue pagada por el dueño de un club de alterne de Tarragona.
Caso número 2. Afecta sobre todo al Cuerpo Nacional de Policía. Este caso sería más sencillo si no fuera porque algunos personajes del caso número 1 aparecen en el caso número 2, señal de que la corrupción era más grave de lo que se supuso inicialmente. El caso, que estalló en octubre de 2007, tiene su epicentro en dos conocidos locales de prostitución de Castelldefels (Barcelona): el Riviera y el Saratoga. El primero, con un promedio de 200 mujeres, disfrutaba de protección policial: alguien avisaba con antelación de la llegada de una inspección a fin de que fueran retiradas las chicas menores de edad o que trabajaban sin papeles. El Saratoga (promedio de 100 chicas) también gozaba de amparo policial, pero su protector era un policía retirado.
En esas circunstancias, un tercer policía, José Javier M. P., conocido como Jordi, decide ocupar el puesto de su ex compañero, se ofrece a los dueños del local y pide su comisión (3.000 euros al mes). Como quiera que ese ofrecimiento lo hace bajo amenazas (o me contratas o te hago la vida imposible) y que el protector en ejercicio se entera y estaba muy lejos de dejar vacante su puesto, le tienden una trampa: le citan en un hotel de Barcelona con idea de grabar la entrevista y la entrega de un dinero. Y, además, lo denuncian a la Guardia Civil.
La cita se produce, pero algo sale mal cuando los guardias civiles se disponen a detenerle. Entonces se desata una persecución por las calles de Barcelona, que el denunciado aprovecha para arrojar a la vía pública los 4.000 euros que le acaban de dar, ante el estupor de los viandantes. A Jordi le tenían preparada alguna sorpresa más en forma de denuncias por ocultar pasaportes y objetos sospechosos, entre ellos un ordenador, en su taquilla. Ni qué decir tiene que Jordi estaba adscrito a la Brigada de Extranjería, la encargada del control de las mujeres que trabajaban en los clubes.
Pero había algo más que un mero conjunto de denuncias con Jordi como protagonista. Ese algo más es la existencia de una red de policías que protegían ambos locales, organización en la que tenían un papel dominante un comisario y un inspector jefe, además de un ex ertzaina. Ese algo más es la existencia de un despacho de abogados, en cuyo local social tenía su sede una asociación catalana de empresarios de clubes de alterne que hacía las veces de tapadera y que obligaba a los dueños de estos clubes a inscribirse como socios y a pagar su correspondiente cuota para asegurarles no sólo la protección jurídica, sino también la protección policial.
Los investigadores tienen conocimiento de pagos a los implicados, de invitaciones a viajes con sus mujeres e incluso del abono de una operación de cirugía estética para la hija de uno de los policías (6.000 euros). Aparecen en escena ex concejales del PP, trámites de licencias municipales a cambio de dinero, policías que se quedan con joyas tras un registro... Y para remate, algunos actores del caso número 1 figuran también en el caso número 2.
Las tácticas de la mafia italiana y sus grupos afines pasan por la compra de jueces, que a la postre son quienes tienen el poder de decisión sobre la libertad o el encarcelamiento de los delincuentes. Y, sin embargo, en España apenas aparecen jueces corrompidos. ¿Por qué? "Quizás porque el sistema funciona tal mal que no es necesario comprar jueces", según opina un destacado fiscal.
230 agentes en prisión
Algunas características de los casos investigados en Barcelona son similares a otros aún sin aclarar sucedidos en otras localidades de España. La diferencia está en que estos últimos están lejos de resolución. El secreto de sumario protege estas investigaciones, pero también puede ser la excusa para evitar explicar que se ha avanzado poco en su esclarecimiento.
Hay 100 kilos de cocaína y heroína que fueron sustraídos de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla. Quienes se llevaron la droga la sustituyeron por talco. El robo se produjo el 5 de junio de 2008 y a pesar de algunas manifestaciones, entre ellas las del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciando el final de las investigaciones, sigue sin aparecer la luz al final del túnel.
También cabe recordar otro caso similar ocurrido en 2006: el hurto de 20 kilos de cocaína en la Jefatura de Policía de Valencia por parte de dos agentes.
El número de agentes del orden que están en prisión -la mayoría por corrupción- se eleva a 230. Es una cifra pequeña si se tiene en cuenta que hay 170.000 funcionarios de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Pero aumenta año tras año con episodios tan llamativos como la reciente sentencia contra el inspector José Gómez, condenado a nueve años de cárcel por cobrar 600.000 euros de la mayor narcotraficante de Baleares, Francisca Cortés, La Paca.
Impotencia ante la delincuencia de corte mafioso
La Costa del Sol es escenario de una serie de episodios, todavía en proceso de investigación, donde se describen peligrosas relaciones entre delincuentes internacionales, mandos de las fuerzas de seguridad e incluso jueces, sin entrar a considerar la gran cantidad de políticos y concejales implicados en procesos donde, además de la simple corrupción urbanística, se desprenden otras derivaciones.
Este fenómeno con base en la delincuencia organizada ha motivado algunos movimientos institucionales. La Fiscalía Anticorrupción modificó su denominación en 2007 ampliando sus competencias al crimen organizado y a delitos tales como el blanqueo de capitales. Desde entonces, a petición del actual fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, esta institución pasó a denominarse Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada. En la memoria correspondiente al año 2008, la fiscalía advertía de su escasez de medios a la vista de un incremento del cien por cien en el número de casos investigados, producto de nuevas pesquisas relacionadas con la delincuencia organizada: dicha fiscalía tramitaba a finales de año 246 casos, cinco veces más que cuando fue creada en 1997.
De la citada memoria se desprendía un comentario preocupante: “El crimen organizado está especialmente presente en la contratación de obras públicas, donde, además de obtener beneficios patrimoniales, las redes de corrupción amplían sus contactos políticos”. No es una reflexión aislada. El presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, lanzó un enigmático aviso durante su reciente toma de posesión: “Asistimos con impotencia a la aparición de un fenómeno criminal de primera magnitud: la delincuencia organizada trasnacional, con un poder extraordinario de corrupción y adaptabilidad a los distintos contextos sociales y políticos”.
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viernes, 17 de julio de 2009
Los vigilantes

por su presunta implicación en la operación para alijar 3,5 toneladas de hachís
El Juez decreta prisión para los dos guardias civiles implicados en una red de narcotráfico por cohecho
10.07.09 - 20:49 -
EUROPA PRESS |
ALMERIA
El juez que instruye las diligencias contra los dos guardias civiles detenidos por su presunta implicación en una red de narcotráfico de hachís desde el Magreb ha ordenado a primera hora de la tarde de hoy su ingreso en prisión tras tomarles declaración durante más de tres horas en dependencias del Juzgado de Instrucción número 4 de Roquetas de Mar (Almería).
El auto que dicta la prisión provisional para ambos agentes, adscritos al Servicio Marítimo y con una dilatada trayectoria en el Instituto Armado, considera que podrían haber incurrido con su actuación en presuntos delitos de cohecho, omisión de deber de perseguir delitos y contra la salud pública, según informaron a Europa Press fuentes judiciales.
El arresto de los dos guardias civiles, sobre los que se había abierto investigación hacia meses que llevó al registro por orden judicial de sus domicilios, se produjo el pasado miércoles después de una operación contra el narcotráfico de hachís desarrollada el día 4 y que se saldó con la detención de seis individuos, así como la aprehensión de 3,5 toneladas de hachís.
Las diligencias previas incoadas por el Juzgado de Instrucción número 2 de Vera y las abiertas por el juez encargado de la causa contra ambos efectivos del Servicio Marítimo permitió hallar indicios que apuntaban a su posible participación en la trama que también ha derivado en prisión provisional para Antonio F.D. y Francisco R.L., vecinos de Adra y Berja, respectivamente, así como a Abdelkarim Sbihi M., Karim Arim B. Rachid B. y Ousmane D.
Los dos guardias civiles, cuya identidad no ha trascendido, han pasado dos días en los calabozos de la Comandancia de Almería hasta que, a mediodía de hoy, eran trasladados a las dependencias judiciales de Roquetas de Mar donde han comenzado a prestar declaración pasadas las 13,30 horas y hasta poco antes de las 17,00 horas.
La operación que permitió abortar el alijo de 3.500 kilos de hachís en la desembocadura del Río Almanzora, en la comarca del Levante almeriense se activó en la madrugada del pasado día 4 al detectar el Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) la presencia de una lancha neumática que navegaba rumbo al litoral de levante provincial.
Una vez la embarcación, de 14 metros de eslora y dotada de tres motores de 250 caballos de vapor, tocó tierra en la desembocadura del Río Almanzora, los agentes observaron como varios individuos desembarcaban y comenzaban a trasladar los 107 fardos de arpillera desde la orilla a dos furgonetas estacionadas en las inmediaciones de la playa.
Las patrullas de tierra implicadas durante el dispositivo lograban minutos después de abortar el alijo y arrestaban a los participantes como presuntos autores de un delito contra la salud pública en cantidad de notoria importancia.
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