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jueves, 4 de octubre de 2012

Los Vigilantes

Cuatro mossos torturadores pisarán finalmente la cárcel

Tras la rebaja de condena del TS, el indulto del anterior Gobierno y los recursos de la defensa, el ingreso en prisión se había retrasado

PÚBLICO / EFE MADRID 02/10/2012 

Los Mossos cargan contra los funcionarios de prisiones, en una foto de archivo - ALEJANDRO GARCÍA (EFE)

Los Mossos cargan contra los funcionarios de prisiones, en una foto de archivo - ALEJANDRO GARCÍA (EFE)

Tras cuatro años, en esta ocasión parece definitivo. La Audiencia de Barcelona ha ordenado el ingreso en prisión en un máximo de 45 días de los cuatro mossos condenados por torturas a un detenido en 2008. La orden se ha dispuesto de este modo tras desestimar el juez el tercer recurso presentado por sus defensas para que se les fuera suspendida la condena hasta que se resuelva su nueva petición de indulto.
En un auto, la Audiencia ha resuelto que los mossos deben cumplir de forma inmediata los dos años de cárcel a que quedó reducida su pena, después de que el anterior Gobierno les concediera un indulto parcial sobre la condena del Tribunal Supremo, de cuatro años y nueve meses.
El tribunal ha desestimado por última vez la solicitud de suspensión de la condena de prisión planteada por las defensas de los mossos, pese al recurso de amparo que los procesados han presentado de forma paralela ante el Tribunal Constitucional (TC) mientras se resuelve su segunda petición de indulto.
En una resolución que es firme, la sala se remite a los argumentos que ya expuso en el auto en el que ordenó por primera vez el ingreso en prisión de los agentes para "justificar el rechazo al efecto suspensivo que con la nueva petición de indulto se ha pretendido conseguir (...)".

Una cadena de indultos y rebajas de pena

Los cuatro agentes han sido beneficiados con el paso de los años de una rebaja de condena por el Tribunal Supremo y un indulto por el anterior Gobierno del PSOE, que ha rebajado condenas de cerca de seis años hasta las actuales de dos, lo que les deja a un paso de salir de la cárcel.
En 2008, fueron condenados por la Audiencia de Barcelona por torturar y amenazar a un ciudadano rumano al que detuvieron por error confundiéndolo con un atracador, llegando insultarle, golpearle en todo el cuerpo y a introducirle un revólver en la boca para hacerle confesar.
El TS redujo la condena al entender que no hubo "ensañamiento", tras lo que se sumó un indulto
En el año 2009, el Tribunal Supremo rebajó en un año y diez meses la pena a los cuatro agentes, porque entendió que no hubo "ensañamiento", y posteriormente el Gobierno les concedió un indulto parcial que redujo su condena a dos años de cárcel, lo que abría la puerta a que pudieran librarse de entrar en prisión.
Sin embargo, la Audiencia de Barcelona rechazó el pasado mes de mayo la suspensión de la pena de prisión solicitada por las defensas de los mossos, una medida de la que, de acuerdo con la ley, pueden beneficiarse las personas condenadas a hasta dos años de cárcel que carezcan de antecedentes.
Los agentes impugnaron de nuevo esa resolución, recurso que les fue denegado, y el pasado 5 de julio presentaron otra solicitud de suspensión provisional de la condena de prisión que ahora el tribunal ha vuelto a rechazar.
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Los Vigilantes

Los Mossos, investigados por maltrato a un manifestante

El denunciante acusó al cuerpo policial de fracturarle varios huesos de la mano antes del inicio de la manifestación del Primero de Mayo

EFE BARCELONA 03/10/2012 


Agentes de los Mossos d'Esquadra - EFE

Agentes de los Mossos d'Esquadra - EFE

Un juez de Barcelona ha abierto una investigación por un presunto maltrato policial a un detenido, que ha acusado a los Mossos d'Esquadra de haberle fracturado varios huesos de la mano retorciéndole la muñeca poco antes del inicio de la manifestación del pasado Primero de Mayo.
En un auto, el juzgado de instrucción número 15 de Barcelona ha acordado admitir a trámite la querella por un delito de lesiones presentada por el detenido, E.L.M., al que los Mossos d'Esquadra arrestaron por encararse supuestamente con ellos cuando le exigieron que se identificara, instantes antes del inicio de la protesta.
La policía catalana también denunció al querellante por una falta de desobediencia, sin que la Fiscalía presentara cargos contra él, pero la juez lo absolvió al considerar que no había suficientes indicios para procesarlo.
Según el relato de la querella, una vez E.L.M. estaba detenido y esposado, un agente antidisturbios se lo llevó junto a una furgoneta, donde empezó a retorcerle la mano mientras le insultaba y le decía: "ahora vas a cantar quién eres tú, tus amigos y tu familia".
El denunciante asegura que durante su traslado a comisaría en el furgón policial, los mossos que lo llevaban le obligaron todo el rato a mantener bajada la cabeza y que le golpeaban si intentaba levantarla.

El informe médico acredita las lesiones

Para averiguar la identidad del agente que presuntamente agredió al detenido, la juez instructora ordenó a la Dirección General de la Policía que identificara a los mossos que componían la unidad que intervino en la detención, situada en la Gran Vía de Barcelona.
Interior facilitó a la magistrada los números de T.I.P. (de identificación) de varios de los agentes desplegados en la zona, pero la juez les requirió nuevamente que afinaran más la identificación, ante lo que la Dirección General de la Policía le ha comunicado finalmente los datos de dos mossos que pudieron intervenir en la detención.
El denunciante precisó en su querella el número y la situación de la unidad que le detuvo
Antes de citarlos a declarar, la instructora ha encargado el reconocimiento del querellante por un médico forense para averiguar si los daños que asegura sufrió durante su detención pueden ser constitutivos de un delito de lesiones. El denunciante acompañó su querella de un informe médico que acredita la fractura de varios huesos de la mano, así como erosiones en los codos y en la espalda.
La querella se interpuso el pasado mes de mayo, pero no se ha admitido a trámite hasta ahora porque, como alegaba el propio manifestante en su denuncia, desconocía el número de T.I.P. del agente que presuntamente le agredió.
No obstante, el denunciante precisó en su querella el número y la situación de la unidad de antidisturbios que practicó la detención, lo que ahora ha permitido la identificación de dos de los agentes que intervinieron en la operación, pese a que llevaban el rostro cubierto con un pasamontañas.
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sábado, 23 de junio de 2012

Los vigilantes


Un detenido por tráfico de armas por Internet es Mosso d'Esquadra



 Uno de los tres detenidos el martes por la Guardia Civil por presunto tráfico de armas de fuego y otras armas prohibidas a través de Internet es agente de los Mossos d'Esquadra en prácticas, han confirmado a Europa Press fuentes policiales.
 Agencias Se trata de un mosso de 26 años detenido en Balaguer (Lleida) y puesto en libertad tras declarar en la Comandancia de la Guardia Civil, destinado en la Comisaría de Pont, que acababa de llegar de la escuela de la policía de Mollet y al que la policía autonómica le ha abierto un expediente, según ha publicado este viernes el diario 'Segre'.
 La Guardia Civil desmanteló una trama dedicada presuntamente al tráfico de armas de fuego y otras armas prohibidas a través de Internet y detuvo a los tres integrantes del grupo en Pasajes Ancho (Guipúzcoa) y en La Bisbal del Penedès (Tarragona), además de Balaguer, informó el Ministerio del Interior.

 Asimismo, en el marco de la operación bautizada como 'EASO', llevada a cabo en estas tres provincias, la Guardia Civil se incautó de un arsenal de armas compuesto por numerosas pistolas, revólveres, bastones-escopeta, bastones-estoque, fusiles, rifles, cañones, espoletas, munición y otras piezas prohibidas.

 Tras tener conocimiento el Instituto Armado de que se estaba llevando a cabo la venta ilegal de armas de fuego a través de varias páginas web, se iniciaron las investigaciones con el fin de identificar a los autores de los hechos. Una vez localizados, de manera simultánea y coordinada, se ha procedido a su detención, así como a la práctica de los registros domiciliarios, en los que se ha incautado el arsenal. A los tres detenidos, M.L.P. arrestado en Guipúzcoa, J.S.V. detenido en Lleida y D.C.S. en Tarragona, se les imputan los presuntos delitos de tráfico de armas, depósito de armas o tenencia ilícita de armas, según el grado de implicación de cada uno de ellos. link

martes, 12 de junio de 2012

Los Vigilantes


 El juez imputa a dos ‘mossos’ por detención ilegal y lesiones a un joven Los agentes sospecharon de un individuo que circulaba en moto por el barrio de la Ribera
 El chico fue arrojado al suelo y golpeado por los policías
Jesús García Barcelona 12 JUN 2012 Un juez de Barcelona investiga la presunta agresión de dos agentes de los Mossos d’Esquadra a un estudiante al que detuvieron sin un motivo que lo justificara. Los hechos ocurrieron hace tres semanas en el céntrico barrio barcelonés de la Ribera. Los policías han sido llamados a declarar como imputados por los delitos de lesiones y detención ilegal, confirmaron a este diario fuentes judiciales. El incidente comenzó cuando un chico que conducía una motocicleta levantó las sospechas de dos agentes de paisano que patrullaban la zona, donde los tirones de bolso a bordo de vehículos de dos ruedas son el pan de cada día. Como ocurre muy a menudo en los asuntos de orden público, las versiones de las partes en liza difieren de forma notable. Un portavoz oficial de la policía autonómica subraya que el joven circulaba de forma un tanto temeraria y a una velocidad excesiva para las estrechas calles del corazón de Barcelona. “Su conducción no era correcta, iba en contradirección y se subía por las aceras”, detalló. Los dos agentes dieron el alto al motorista, pero este hizo caso omiso y se dio a la fuga. Los policías, siempre según las mismas fuentes, le persiguieron (también en moto) hasta que le alcanzaron en la calle de Sant Pere més Alt. El chico abandonó entonces el vehículo y, según la policía, arrojó el casco contra el cuerpo de uno de los agentes, que fue alcanzado. Otras fuentes conocedoras del caso subrayan, en cambio, que el chico escapó solamente porque carecía de permiso de circulación y porque, además, sentía miedo de la presencia de dos hombres de gran corpulencia que, sin una razón aparente, le observaban desde hacía un rato. Según una testigo de los hechos que ha declarado ante el juez y que es compañera de colegio del joven, este se dirigía a estudiar a la escuela La Salle Comtal. El detenido, de 18 años, nacionalidad española y tez oscura, es alumno del centro y carece por completo de antecedentes policiales. Tras alcanzar al motorista, los policías de paisano le arrojaron al suelo para inmovilizarle. La detención fue aparatosa, admitió un portavoz, y el joven acabó lesionado. Según la versión del estudiante y de la testigo, los mossos le propinaron puñetazos y patadas por todo el cuerpo mientras permanecía en el suelo. Uno de ellos, según esa misma versión, le golpeó violentamente con el casco de la moto en la cabeza. Se excedieran o no en el uso de la fuerza, lo que está claro es que la actuación policial tuvo consecuencias imprevisibles. La polémica detención del joven motorista acabó derivando en un verdadero conflicto de orden público. Alrededor de ocho personas —jóvenes, en su mayoría— que habían observado la escena de la detención arremetieron violentamente contra los policías “armados con cinturones y palos”, según la versión policial. Los agentes se vieron sorprendidos y, ante “una situación clara de riesgo”, solicitaron refuerzos. Mientras diversas patrullas de Ciutat Vella se acercaban a la zona, los dos agentes se defendieron como pudieron de un ataque inesperado. Pese a la rapidez con la que llegaron los refuerzos —apenas tardaron unos minutos— el incidente se saldó con los dos agentes heridos: uno con lesiones cervicales y el otro, con contusiones en la espalda. Además, tres menores de edad fueron detenidos por atentado contra los agentes de la autoridad. Los policías, confirmó el mismo portavoz, siguen de baja por esas lesiones. El motorista herido por la actuación policial fue detenido y llevado a comisaría. La policía le consideró responsable de los delitos de conducción temeraria, conducción sin permiso de circulación y atentado y resistencia a los agentes de la autoridad. La detención, sin embargo, quedó sin efecto porque el juez concedió al joven un hábeas corpus y, tras dejarle en libertad, abrió una investigación sobre la actuación policial que ha derivado en la imputación de los dos agentes. El hábeas corpus es un derecho del detenido que obliga a ponerle a disposición del juez para ser escuchado; el juez valora si aquel ha sido víctima de una detención arbitraria. La declaración como testigo de la compañera fue clave para decidir su puesta en libertad. Los policías declararán en los próximos días ante el titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre. La tangana ocurrida a propósito de la detención del motorista fue un punto de inflexión para los Mossos d’Esquadra, que valoraron la necesidad de imponer su presencia en el barrio. Aquel incidente, de hecho, motivó una operación policial conjunta en la que fueron identificadas 152 personas. La policía había detectado un repunte de los robos —especialmente, de los tirones— y de la percepción de inseguridad ciudadana, según un portavoz, y decidió actuar. La presencia policial, de hecho, se mantiene hoy para aliviar la presión delictiva de la Ribera. El dispositivo se saldó con diversos detenidos por asuntos menores —faltas de hurto, requerimientos judiciales pendientes— y un total de 14 personas fueron trasladadas a las dependencias de extranjería del Cuerpo Nacional de Policía por hallarse en España en situación irregular.
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lunes, 28 de mayo de 2012

Los vigilantes

Se filtra el manual personal de actuación en manifestaciones de un mando de los Mossos

La hoja de ruta de David Piqué, con delirios de manuales de guerra de las épocas de las conquistas, habla de esperar a que los actos violentos sean graves o incluso provocarlos "para que la actuación de la policía sea aceptada socialmente"

El semanario catalán destapa la peculiar hoja de ruta del comisario de los Mossos d’Esquadra David Piqué, para acabar con los y las manifestantes antisistema. Toda una demostración de la clase de sujetos autoritarios, psicópatas y semi-nazis (psicópatas en el poder) que forman el mando de la policía catalana...
Este alto mando de la policía autonómica se hizo famoso por su discurso encendido en el marco del Día de las Escuadras de este año (jornada de celebración interna de los mozos), y particularmente por calificar de ’ratas’ los manifestantes de la pasada huelga general, garantizando que las perseguirían y detendrían aunque se escondieran detrás de las sillas de un aula de universidad.
http://www.cadenaser.com/sociedad/a...
Piqué llamó a la alerta social en su discurso filo-fascista, precisamente el día después de los altercados del 29M, con seis manifestantes detenidos y varios mossos infiltrados provocando destrozos y agresiones
http://www.tercerainformacion.es/sp...
Copiamos las principales características de los psicópatas:
"Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal. La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir, el quitarle al otro las características de persona para valorarlo como cosa, es uno de los pilares de la estructura psicopática."
Tal como hacen muchos policías con manifestantes al considerarlos "perroflautas" por ejemplo. Término que ya se usa sin relación con su significado anterior. Lo importante no es que el manifestante sea un "perroflauta" (término que ya no significa nada) sino que para ellos no es una persona y por tanto, según su código mecánico de interpretación, pueden actuar sobre ellos como si no fueran personas. Los psicópatas no tienen sentido común, capacidad de análisis de la realidad, sino que interpretan la realidad como quieren (acorde a lo que quieren hacer) para actuar conforme a ese interpretación. Además por no relacionar el pensar con el sentir, descartan cualquier cosa que no puedan analizar, como la libertad, algo que se siente para poder tenerla en cuenta.
Seguimos leyendo:
"Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas."
Piqué, a lo largo de 37 páginas de su proyecto final del máster en Políticas Públicas de Seguridad organizado por la UOC-al que se ha tenido acceso-detalla cómo conseguir acabar con las activistas antisistema y, incluso, apunta métodos claramente ilegales.
En este sentido afirma que "quizás habría que aprovechar para dejar que, durante el recorrido, se produzcan suficiente actos vandálicos", en referencia a los disturbios de las manifestaciones que luego los medios de comunicación utilizarán para el fin de desprestigiar a los movimientos sociales.
Esta estrategia, según fuentes jurídicas consultadas, supone delito de prevaricación.
http://www.setmanaridirecta.info/no...
Ver el manual de Piqué en catalán.
http://www.recercat.net/bitstream/h...
Tras destaparse el documento, en menos de 48 horas lo han "privatizado". Ahora ya no se puede acceder a él sin tener autorización.
EXTRACTOS (trad. google)
pág. 28-29 " Incluso si la concentración o manifestación, que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer "redadas" preventivas a los lugares donde se encuentran habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario.
La ’’redada’’ estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario.
La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseño del dispositivo policial, es que acabará con una "batalla campal".
Además de la estrategia previa, en cuanto algún grupo descontrolado empieza las acciones violentas, las unidades de policía ni se mueven y cuando la violencia empieza a ser generalizada, la actuación policial se retrasa deliberadamente hasta que los daños producidos son socialmente inaceptables. Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasoria, no se disimula.
Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico.
En este estadio, los manifestantes atacan a la policía con todo lo que tienen y que les ha dejado tener, realmente se están defendiendo, pero no lo parece. Han sido acorralados. La violencia entre agentes y manifestantes se desata, se personaliza y se descontrola.
Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer víctimas inocentes - daños colaterales se dice ahora- Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de unidades policiales que los cierran el paso y que no hacen detenidos - prisioneros -, la dispersión no es voluntaria , es a golpe de defensa (porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia exagerada y detenciones masivas.
En las batallas de la antigüedad, era cuando se envía a la caballería a perseguir a los que huían mientras la infantería extermina a los que se han rendido en el campo de batalla.
Esta táctica no es exclusiva de regímenes totalitarios, también se da con demasiada frecuencia en muchas democracias occidentales. Quizás puede ser debido a dos factores: Una estrategia política que no considera otra opción que no sea la visión del problema como un conflicto de orden público y el otro, en la que se encarga el control de la calle y los manifestantes / activistas a unidades policiales poco disciplinadas, vengativas y provocadoras."
pág. 25-26 "Los grupos antisistema en general, saben que, por diferentes motivos, sus acciones tienen más repercusión social y mediática si se desarrollan en ciertos espacios. Por contra, estos espacios - los más abiertos - son los más desfavorables (para los antisistema) desde el punto de vista de táctica policial. Nos referimos a l’Eixample, parte de Sants o cualquier terreno abierto que permita una rápida movilidad de los efectivos policiales. En la teoría militar clásica, sería la capacidad de movilizar por los flancos la caballería o unidades de infantería ligera.
Como decíamos antes, Sun Tzu era partidario de ganar sin combatir y eso se podía conseguir mediante diversas estrategias y la que siempre ha tenido más éxito, ha sido la de, "quién rodea al enemigo, vence". [...] Los casos más estudiados son los de la batalla de Cannas donde Anibal derrota al ejército romano dirigido por Cayo Teracio Varrón y el de la batalla de Alesia donde Julio César venció a los galos definitivamente e hizo prisionero a Vercingetórix[...]
Volviendo a la táctica policial del primer terreno - abierto - y con fuerza policial suficiente. En este caso, no se quiere reprimir los disturbios ni detener a los infractores, sencillamente se evita. Eso se consigue limitando extraordinariamente la capacidad de movimiento de los manifestantes rodeándolos totalmente.
Eso se realiza en el momento de la concentración que, como se sabe dónde se realizará, ha permitido hacer un filtro de malla fina en los puntos de paso obligado por el punto de encuentro. El objetivo del filtro es el mismo que en el modelo Klausewitz, requisar objetos peligrosos de cualquier tipo - porque después habrá contacto físico - y evitar el anonimato. A partir de ese momento, los concentrados ya saben que la manifestación irá por donde la policía quiera y durará hasta que los manifestantes decidan dispersarse. Esta dispersión se hace lentamente, dejando salir a las personas poco a poco y en grupos muy pequeños para evitar el reagrupamiento fuera del círculo.
En estas situaciones el sentimiento de frustración e impotencia de los manifestantes es muy alto y a menudo generan reacciones violentas de algunos individuos cuando son conscientes que han perdido toda capacidad de iniciativa. Estos momentos son delicados y es necesario que los agentes de primera línea eviten las provocaciones individuales o los intentos colectivos de romper el círculo.
Pensemos que los policías están a menos de un metro de los rodeados. El objetivo no es hacer detenciones, solo inmovilizar. La sensación de derrota entre los manifestantes, es muy alta y moral queda muy "tocada". No ha habido heridos - no tienen mártires - ni tampoco detenidos - héroes -. Incluso han intentado, sin éxito, denunciar a la policía por detención ilegal o violar el derecho de circulación. Si se planifica correctamente, la fiscalía ha de estar avisada de la aplicación de esta táctica para evitar estas denuncias. Si sale bien, se ha vencido sin luchar."
pág. 32 " Las unidades policiales especializadas en órden público comienzan a ser menos permisivas con las manifestaciones y concentraciones, que seguramente se producirán mientras dura el debate político. De todas formas, si el número de manifestantes fuera excesivo, quizás se podría aprovechar para dejar que durante el recorrido, se produzcan suficientes actos vandálicos como para intensificar el debate sobre el comportamiento antisocial del movimiento antisistema y permitir que la opinión pública vincule estos colectivos al fenómeno okupa."
pág. 34 " Se deberá procurar la detención selectiva de los líderes para imputarles delitos comunes y evitar la condición de "martir" . A más protestas, más detenciones, hasta acabar con el poco soporte del que dispongan, sobre todo si comprueban los "privilegios" que se pueden conseguir con una adecuada integración en el sistema, sin renunciar a algunos de los postulados que los inspiran."
Informe de Análisis-Madrid sobre la mentalidad policial
http://www.kaosenlared.net/componen...
El manual completo traducido al castellano puede leerse aquí

lunes, 30 de enero de 2012

Los vigilantes

Imputado el jefe de los mossos en Barcelona por el desalojo del 15M

El titular del juzgado de instrucción número 4 de Barcelona, Josep Maria Miquel Porres, ha citado a declarar como imputado al jefe de los Mossos d'Esquadra de Barcelona, el comisario Joan Carles Molinero, por el desalojo de los indignados del Movimiento 15-M que estaban acampados en la plaza de Catalunya el pasado 27 de mayo. Molinero declarará el próximo 10 de febrero.

La imputación de Molinero se produce como consecuencia de las declaraciones también judiciales de un mando policial que atribuyó al comisariohttp://www.blogger.com/img/blank.gif las decisiones sobre la actuación policial del pasado 27 mayo. Según ese mando, Molinero era la persona que daba las instrucciones desde la sala de mando de Barcelona. Los acampados durante las protestas del Movimiento 15-M fueron desalojados de la céntrica plaza con el argumento de que había que "limpiarla" y retirar objetos contundentes que podían suponer una amenaza.

Además de la citación de Molinero, el juez instructor ha pedido al Departamento de Interior un informe con la transcripción de las conversaciones mantenidas entre la sala de mandos, en la que el máximo responsable era Molinero, y los mandos policiales a pie de calle. En la causa abierta por la operación policial del pasado 27 de mayo en la plaza Catalunya de Barcelona están imputados, además de los mandos de los Mossos d'Esquadra, la exteniente de alcalde de Seguridad de Barcelona Assumpta Escarp y el jefe de los antidisturbios, David Bordas, que declarará mañana.
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miércoles, 11 de enero de 2012

Los vigilantes



Imputan a toda la cúpula policial por las cargas en la plaza Catalunya

  • Al director de los Mossos y la ex teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona

En una providencia el juzgado de instrucción número 4 de Barcelona fija cuatro días de las próximas semanas para tomar declaración a los imputados Escarp y Prat, así como al responsable aquel día del dispositivo de orden público de Barcelona de la policía catalana, Antoni Antolín, y el jefe de los antidisturbios, David Bordas.

Estas cuatro imputaciones derivan de la querella que medio centenar de 'indignados' presentaron en los juzgados por la operación policial del pasado 27 de mayo, que se inició como una "operación de limpieza" de la plaza y acabó derivando en cargas policiales que se saldaron con más de un centenar de heridos.

El juez Josep Maria Miquel Porres, tras tomar declaración a 51 denunciantes y visualizar numerosos reportajes gráficos de las cargas, decidió admitir a trámite la querella interpuesta por los indignados y abrir una investigación contra los responsables de la operación, por posibles delitos contra los derechos fundamentales, como el de reunión.

La querella se dirigía también contra el conseller de Interior, Felip Puig, pero el juez instructor carece de competencia para investigarlo por tratarse de un aforado, por lo que el caso correspondería al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

Antes de citar a declarar a los imputados, el juez instructor ha encargado informes forenses para comprobar si los partes médicos aportados por los querellantes son compatibles con las imágenes de las cargas policiales, han informado a Efe fuentes judiciales.

También ha tomado declaración a los denunciantes con la intención de averiguar si pueden identificar a los mossos d'esquadra que participaron en las cargas policiales, que no llevaban visible su número de identificación (TIP) y, además, tenían el rostro cubierto con cascos y pasamontañas.

Sólo un antidisturbio identificado

Sólo se ha podido identificar a uno de los antidisturbios actuantes, que no ha sido reconocido por la manifestante supuestamente golpeada por los agentes sino por una amiga de ésta, según las mismas fuentes.

La intervención policial en la plaza de Catalunya, que los indignados interpretan como un intento de desalojo encubierto, movilizó a una amplio dispositivo de antidisturbios de los Mossos y agentes de la Guardia Urbana para facilitar las tareas de limpieza del espacio de la acampada por las brigadas municipales.

Los cerca de 200 'indignados' que dormían en la plaza se negaron a abandonarla y, al cabo de unas horas, eran cerca de un millar las personas que se concentraban en el lugar en apoyo de los acampados, para impedir que los equipos de limpieza pudieran acceder al lugar.

Los Mossos d'Esquadra cargaron contra los concentrados, en una operación que se saldó con más de 120 heridos, y los "indignados" recuperaron la plaza después de que las brigadas de limpieza se llevaran de la acampada desde colchones, toldos o sofás, hasta los elementos rígidos que servían de soporte a las pancartas y a los altavoces, además de ordenadores y enseres personales.

La llamada "operación de limpieza", que Interior dijo haber pactado con el Ayuntamiento de Barcelona, dio imágenes de manifestantes heridos que dieron la vuelta al mundo y desencadenó una lluvia de críticas contra el conseller, Felip Puig, que defendió el dispositivo y atribuyó los incidentes a la violencia de algunos concentrados.

Cuando a principios de diciembre pasado trascendió que el juez había admitido a trámite la querella, el director de la Policía, Manel Prat, afirmó que estaba tranquilo y dispuesto a declarar ante el juez porque "seguramente" volvería a tomar las mismas decisiones para retirar elementos potencialmente peligrosos de la plaza en vista a una posible celebración deportiva.

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lunes, 12 de diciembre de 2011

Los vigilantes



Condenan a nueve meses de cárcel a un mosso por maltratar a una detenida

Rompió un diente a una detenida ebria tirándola violentamente al suelo
La agresión fue grabada por las cámaras de seguridad de la comisaría

Efe | Barcelona

La Audiencia de Barcelona ha condenado a nueve meses de prisión a un mosso d'esquadra que en abril de 2010 rompió un diente a una detenida ebria tirándola violentamente al suelo, en un caso de maltrato que fue grabado por las cámaras de seguridad de la comisaría.

En su sentencia, la sección tercera de la Audiencia de Barcelona condena por un delito de lesiones al agente Sergio Sena y le obliga a indemnizar con 2.500 euros a la víctima, que a consecuencia de la agresión sufrió heridas en los labios, además de la fractura casi total de un diente y parcial de otro.

Este caso de abuso policial ocurrió el 14 de abril de 2010 en la comisaría de los Mossos d'Esquadra de la plaza Catalunya de Barcelona, donde estaba custodiando a una joven detenida, Miriam, que había sido detenida por el encargado de un bar por molestar a los clientes debido a su estado de ebriedad.

Según la sentencia, la joven dio una leve patada al agente, que para esposarla "de forma desproporcionada la levantó de la silla y, siendo plenamente consciente de que con ello quebrantaba su integridad física, la lanzó violentamente al suelo", de manera que la detenida se golpeó en la cara.

El tribunal ha condenado al agente de la policía autonómica, no sólo en base a la declaración de la víctima, que en su opinión "resulta contundente", sino también porque así consta en la grabación de la cámara de seguridad.

Para la sala, el hecho supuso "un auténtico acto de agresión, pues el acusado, cuando la víctima se encontraba sentada en una silla, molesto por la levísima patada que recibió, pues en la grabación cuesta apreciarla", la levantó y la lanzó un par de metros contra el suelo de forma "violenta y extremadamente brusca".

Según la sentencia, de la grabación se desprende que no estaba justificado el empleo de fuerza alguna por parte del procesado, ya que la detenida no ofreció resistencia y, además, la diferencia de complexión física entre ambos la hacía innecesaria, al tratarse de una joven "pequeñita" que había sido trasladada a dependencias policiales conducida por un brazo.
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viernes, 4 de noviembre de 2011

Los vigilantes



Joan Mallafré, jefe de los Mossos en la Ciutat de la Justicia, ha sido fulminantemente destituido por su actuación el pasado 6 de octubre. Fue el responsable del asalto policial en el interior del edificio judicial con el objetivo de detener 6 activistas del movimiento del 15-M que voluntariamente se habían personado en el juzgado de guardia. Los jóvenes habían sabido que sus nombres aparecían en el listado de imputados por la Audiencia Nacional en referencia a los hechos del Parlament del 15 de junio. La acción policial en el vestíbulo de la Ciutat de la Justicia fue protagonizada por una cincuentena de antidisturbios, y generó fortísimas críticas de los más altos órganos de la judicatura. El 7 de octubre el TSJC emitió un durísimo comunicado donde reclamaba la depuración de responsabilidades, al día siguiente el mismo escrito era suscrito por el Consejo General del Poder Judicial. Cabe recordar que durante la controvertida intervención policial varios abogados y periodistas fueron retenidos por orden de Mallafré el vestíbulo del edificio, mientras en la cafetería se vivían escenas de mucha tensión cuando los policías arrastraban por la fuerza los activistas que posteriormente fueron esposados y conducidos a la comisaría de la Zona Franca. El juez de guardia, Josep Maria Miquel Porras, ya mostró su indignación por el operativo, y visiblemente furioso convocó a su despacho al ahora destituido, el jefe de la BRIMO y al responsable de la instrucción de los hechos del Parlament. A media tarde fue el consejero Felip Puig quien fue personalmente al edificio judicial para mostrar sus disculpas a la jueza decana Maria Josep Feliu.

jueves, 6 de octubre de 2011

Los vigilantes



Detenido un mosso por apuñalar a un taxista.

Los Mossos d'Esquadra han detenido a un agente del cuerpo por presuntamente apuñalar a un taxista paquistaní en Sant Fost de Campsentelle (Barcelona) tras una pelea por el pago del trayecto, según ha informado en un comunicado la policía catalana.

El taxista, llamado Faruk y de nacionalidad paquistaní, se encuentra ingresado en coma y el mosso ha ingresado en prisión provisional tras pasar a disposición judicial, según publica este jueves El Periódico.

Los hechos ocurrieron el 22 de septiembre, cuando el taxista recogió a un cliente y lo llevó a Sant Fost. Al llegar al destino, supuestamente por un problema con el pago de la carrera, se inició una pelea en la que el taxista terminó con varias puñaladas en el cuerpo. Entonces, el presunto agresor abandonó el lugar de los hechos y un hombre alertó a los servicios médicos que trasladaron a la víctima a un centro hospitalario.

Al día siguiente, un agente de los Mossos d'Esquadra ingresó en el Hospital de Can Ruti de Badalona en una aparente fase amnésica a causa de un traumatismo craneal.

El mosso, que fue ingresado con lesiones, denunció el robo de su pistola

Como explica El Periódico, el mosso denunció en comisaría que unos desconocidos le habían asaltado, golpeado y robado el arma reglamentaria. Sin embargo, tras una investigación, el pasado sábado detuvieron a dicho agente como presunto autor de la brutal agresión al taxista. La víctima aún se debate entre la vida y la muerte en el hospital de Can Ruti.

Ayer, los Mossos d'Esquadra rehusaban dar más detalles de lo ocurrido.

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viernes, 23 de septiembre de 2011

Disturbia



¿Con qué sueña un antidisturbio? Corto que explora la sociedad democrática sadomasoquista. Políticos sade, ciudadanos masoch. Y dóminas de larga porra que azotan a su principal cliente: el pueblo.

by Acidfilms

martes, 29 de marzo de 2011

Los vigilantes



Los Mossos podrán disparar pelotas de goma a un metro de los manifestantes

Barcelona. (ACN) .- Los lanzadores de los antidisturbios se dispararán a una distancia de entre 1 y 80 metros de la persona a abatir y los proyectiles deberán de impactar en la parte inferior del cuerpo (muslos y piernas), según confirmó a la ACN el comisario Sergi Pla, que es el jefe de la Comisaría General de Recursos Operativos (CGRO). Se trata de una de las novedades incluidas en el reglamento de actuación de la policía en disolución de manifestaciones, que ha tenido que modificar para incorporar las armas suizas el modus operandi de los agentes. El uso de los lanzadores está contemplado desde el dos de marzo.

El comisario Sergi Pla, que es el responsable de los equipos especiales de los Mossos, ha explicado a la ACN que el reglamento sobre disolución de manifestaciones indica que "los Mossos podrán disparar los nuevos lanzadores a una distancia variable en función de la carga de cada munición ". La policía catalana ha adquirido de dos tipos. Munición para tirar a una distancia de entre 1 y 50 metros y entre 20 y 80 metros respecto a las personas violentas que se hayan de abatir.

El comisario Plan, de quien dependen, aparte de los antidisturbios (Brimo), el resto de unidades especiales como los GEI, la Canina o la Subacuática entre otros, confía en que el uso los lanzadores fuerce los manifestantes a "cesar la violencia y se pueda evitar la disolución de manifestaciones ", lo que siempre conlleva un mayor uso de la fuerza. El objetivo, según el comisario, es disparar directamente al "alborotador violento que quema, rompe o lanza objetos para neutralizarlo y, si las circunstancias lo permiten, detenerlo". El lanzador también se utilizará como arma complementaria en las cargas que la policía haga con las defensas.

El caucho como último recurso

Pero si la manifestación violenta persiste, advierte, los Mossos recurrirán a las pelotas de caucho para hacer efectiva la disolución. Lo harán, precisamente, porque las pelotas disparadas por las escopetas tienen una trayectoria aleatoria e imprevisible, y eso hace que "los manifestantes no sepan contra quien impactarán, y corran para evitar que les toque a ellos". Plan pero, insiste en que el uso de las escopetas para disparar pelotas de caucho "siempre será la última opción" y, por tanto, sólo se utilizarán cuando "la violencia sea generalizada y ponga en peligro la integridad física de las personas" .

Fumíferos y lacrimógenos

El Departamento de Interior ha descartado en varias ocasiones el uso de botes de humo y lacrimógenos pero, aunque no se han tenido que utilizar nunca, los antidisturbios de los Mossos están preparados para disparar su si se produjera un caso de "violencia extrema e indiscriminada". El comisario Plan restringe su uso para casos "críticos" para que estos gases limitan la visibilidad a la policía y los manifestantes y pueden provocar "problemas respiratorios graves". Hasta ahora, se ha descartado porque su "afectación" es "indiscriminada". En caso de que fuera necesario, los Mossos podrían disparar fumíferos y lacrimógenos con las escopetas y los lanzadores.

Agua a presión

Como en el caso de los gases, los Mossos tienen un camión que lanza agua a presión y que nunca se ha utilizado en la disolución de ninguna manifestación. Se trata de un Mercedes-Benz Unimog 1700 que, según el jefe de la Comisaría General de Recursos Operativos, "no es una alternativa clara a las pelotas de caucho". Plan destaca que los Mossos disponen de información relativa al uso de vehículos similares en otros lugares, y explica que "se han atropellado personas" y también "han perdido ojos" debido a la virulencia de las ráfagas de agua. Sin embargo, Plan admite que se reserva la posibilidad de sacar el camión en la calle "como complemento" en la disolución de manifestaciones.
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miércoles, 23 de febrero de 2011

Los vigilantes

Plástico en lugar de pelotas de goma


Los Mossos d'Esquadra equipararán sus unidades antidisturbios con unas nuevas escopetas que sustituyen las pelotas de goma por proyectiles de plástico, de punta redondeada, que se deforman al impactar en el cuerpo.

El nuevo tipo de armamento y de munición obligará a modificar un reglamento interno, y por eso la Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra todavía no ha empezado a utilizarla, pese a haber recibido meses atrás el suministro de 15 lanzadores GL06-LL, fabricados por la empresa suiza Brügger & Thomet.

Este modelo de escopetas, hecha en polímero y de dos kilos de peso, permite disparar con gran precisión a una distancia de 50 metros y, según el fabricante, provoca "inhibición muscular temporal" durante cerca de un minuto.

La munición de impacto de la escopeta, del calibre 40 milímetros, tiene una punta de espuma viscolástica de poliuretano de alta densidad que se deforma y, aunque provoca dolor durante tres días, no deja secuelas. Al contrario de lo que sucede con las pelotas de goma, estas balas no rebotan después del primer impacto.

La intención de la Policía autonómica no es suprimir definitivamente el uso de las pelotas de goma sino restringirlo y utilizarlo como último recurso. El uso del nuevo armamento, sin embargo, obligará a cambiar el reglamento actual, que obliga a disparar las pelotas de goma a un mínimo de 50 metros de distancia y buscando un rebote.

Una sentencia reciente del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSCJ) condenó al departamento de Interior de la Generalitat a indemnizar con 60.000 euros por un pelotazo de goma a un transeúnte que intentaba esquivar los disturbios del 2006 en Barcelona durante los festejos del triunfo del Barça en la Champions.

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lunes, 7 de febrero de 2011

Los vigilantes



Los policías locales de Badalona que torturaron a una pareja eluden la cárcel pero no podrán ejercer en ocho años

Confundieron a los jóvenes con dos sospechosos de propinarle una paliza a una agente


Barcelona (EP).- La Audiencia de Barcelona ha condenado a siete policías locales de Badalona y a un mosso d'Esquadra a un año de cárcel y a ocho años de inhabilitación para el ejercicio de la profesión por agredir a una pareja en la estación de Renfe de la localidad golpeando al joven e introduciéndole espray autodefensa en la boca a ella -que era menor-, tras confundirlos con dos sospechosos.

Según relata la sentencia, el 23 de octubre de 2005 los agentes buscaban a dos sospechosos de haber agredido a una policía local y creyeron que era la pareja, aunque poco después detuvieron a la verdadera agresora.

Al joven le golpearon en la cara, le agarraron de la camisa arrastrándole hasta la vía del tren y lo sostuvieron sobre la misma durante unos instantes, mientras que a ella le introdujeron el espray autodefensa profiriéndole expresiones como "te lo vas a tragar" y "que hables, es mejor para ti", mientras la arrastraban del pelo por el andén y le daban patadas.

Después, los llevaron a un centro médico ante un agente entubado, con signos de haber recibido una paliza, que indicó que no eran los responsables, por lo que los encerraron en un cuarto y les explicaron que esa noche habían agredido al "compañero" pero que ya habían detenido a la agresora.

"Me dijeron que les perdonara por el error y que entendiera que estaban nerviosos", expuso la entonces menor en el juicio. La Fiscalía pedía penas de hasta cuatro años por delitos de atentado contra la integridad moral en su modalidad de torturas, faltas de lesiones y delitos de lesiones para los acusados.

El juez ha condenado a los agentes de la policía local de Badalona Irene G.G., Alfonso O.B., Pascual P.L., David S.B., Francisco C.R., Daniel C.M., Jesús María G.M. y al mosso Josep Oriol F.B., a un año de prisión y ocho de inhabilitación absoluta, y les ha impuesto una indemnización de 2.000 euros para cada uno de los agredidos por las lesiones y las secuelas, y de 3.000 por los daños morales, por el delito contra la integridad moral en su modalidad de torturas; aunque no irán a la cárcel por no tener antecedentes.

Les absuelve de los delitos de lesiones, de las faltas de lesiones -porque fueron leves y quedan subsumidas en el delito contra la integridad moral- y del delito de detención ilegal porque fueron puestos en libertad cuando el agente hospitalizado dijo que no eran ellos.

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lunes, 31 de enero de 2011

Los vigilantes




Los testigos coinciden en la 'brutalidad' de los agentes
Tres años de prisión para dos mossos por partirle la nariz a un detenido

Arrestaron y golpearon sin motivo alguno a un joven en plena Ciutat Vella

La Sección 2 de la Audiencia de Barcelona ha condenado a los agentes de los Mossos d’Esquadra Oscar G. F. y Alejandro C. P. por detener de forma ilegal y lesionar a un joven en Ciutat Vella.

En concreto, los magistrados consideran que lo detuvieron sin "mediar causa" y una vez en la comisaría uno de los condenados le rompió la nariz de un puñetazo. Por ello se condena a cada uno de los agentes a tres años de prisión por un delito de detención ilegal y una multa de 120 euros por maltratar al detenido. Además a Alejandro C.P. le condena a seis meses más de prisión por un delito contra la integridad moral por pegar al detenido en dependencias policiales.

La sentencia indica que la madrugada del 25 de febrero de 2006 la víctima caminaba por la calle Nou de la Rambla de Barcelona con diversos amigos después de salir de la discoteca y tras ver su teléfono móvil exclamó "me ha llamado Bea", al tiempo que pasaba un coche de los Mossos logotipado con los condenados.

Sin que conste ninguna provocación, según el tribunal, los agentes se bajaron del vehículo y le reclamaron la documentación a la víctima que intentó pedir explicaciones a los mossos, ya que "no estaba haciendo nada". Los agentes lograron identificar al joven tras darle diversos empujones contra la pared y después se fueron. La víctima se indignó con la actuación de los procesados y fue a denunciarlos a la comisaría de la Guardia Urbana, aunque allí le dijeron que debía acudir a las dependencias de los Mossos situadas en la misma calle Nou de la Rambla.

Cuando el joven caminaba junto a sus amigos por la misma calle, volvieron a aparecer los condenados en el coche patrulla. Tras bajar y "sin mediar palabra" lo tiraron al suelo y lo esposaron para llevarlo a dependencias policiales. Esta detención fue muy "agresiva" y "brutal" según explicaron varios testigos en el juicio, que indicaron que el joven no había hecho nada para merecer el maltrato.

Precisamente, el tribunal considera probados los delitos y el relato de la víctima a partir de estas declaraciones ya que los testigos no conocen de nada al joven y no tienen nada que ver entre sí. Pese a eso, todos coincidieron en su relato.

El tribunal también destaca que mientras el detenido estaba en la comisaría, Alejandro C. P., junto a otro agente no identificado, dio varios golpes a la víctima partiéndole la nariz además de otras lesiones.

El tribunal indica el otro mosso condenado se quedó mirando lo que hacía su compañero sin hacer nada por evitarlo. Después el detenido fue obligado a desnudarse antes de encerrarlo en los calabozos. Por estas heridas, los magistrados condenan a los agentes a indemnizar a la víctima con 3.667 euros, que deberá abonar la Generalitat como responsable civil subsidiario si los mossos no lo pagan.

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jueves, 27 de enero de 2011

Los vigilantes



La madrugada del pasado dia 23 de Enero, después de que diferentes personas entraran al edificio abandonado del antiguo Palacio del Cine en Via Laietana 53, después de que algunxs activistas lo ocuparan el pasado Miercoles. El objetivo era crear un espacio fijo para la Assemblea de Barcelona, donde poder reunirse, llevar a cabo las asambleas de diferentes colectivos y abrir una oficina de derechos sociales. Esta oficina pretendía cubrir las necesidades que un gran número de personas no ven cubiertos por la actuación del oficialismo.

Las autoridades del nuevo gobierno catalán, recién estrenadas en sus funciones decidieron darse ese día el bautizo de fuego y dar un mensaje claro a todos y todas, la derecha no tiene que esconderse para reprimir ni negociar para mantener la careta democrática. Todo lo contrario.

Una asamblea para informar sobre la huelga general, fue asaltada a golpe de radial y maza, como en los peores momentos de la dictadura fascista. Se vulneró abiertamente el derecho a reunión, a la huelga y también a la información.

En el interior del edificio ese día uno de nuestros compañeros cubría la noticia de la reapropiación del edificiopor parte de la Asamblea de Barcelona y, por sorpresa, también del desalojo violento de la policía autonómica.

Nuestro compañero siguiendo la decisión de la asamblea, procedió a no identificarse voluntariamente, cosa que le costó que lo tiraran al suelo y allí le dieran patadas y puñetazos por todo el torso y espalda. En el recibidor del cine una vez fuera de la platea, un agente de la policía le puso la rodilla en el estómago utilizando todo el peso del cuerpo. Mientras otro le pisaba el cuello y otro le inmovilizaba las piernas. Otro par de ellos le quitaron la mochila donde llevaba su acreditación de periodista y le amenazaron con romperle las gafas. Después empujaron contra una pared e intentaron minar su moral insultándolo y ridiculizándolo. Posteriormente y tras registrarlo con un brazo en la espalda a pesar de que no había opuesto ninguna oposición física activa. En ese intervalo y ante la insistencia del compañero que pedía la mochila los agentes le amenazaron con darle una paliza (literalmente) y deternerlo sin motivo.

Continuamente pidió a los agentes que se identificaran, ya que casi todos tenían un pasamontañas que impedía identificarlos y tampoco llevaban ningún número de identificación, petición que fue “rudamente” rechazada con un “cállate pallaso”y un “estate calladito o te caliento”.

Al ser identificado solo le fueron retornados la cámara y el móvil personal quedando todas sus demás pertenencias en paradero desconocido, algunas de ellas propiedad de CGT Catalunya sindicato del que es Secretario de Comunicación. Algunas de ésas pertenencias todavía no han aparecido, otras fueron llevadas por “alguien” a la comisaría de Ciutat Vella.

Este acto se suma a otros capítulos que el compañero tuvo que sortar, como pudo, el dia de la ocupación del hotel mandarín o la huelga general de 29-S entre otras ocasiones. En ambas ocasiones recibió amenazas y agresiones por parte de la Brigada Mobil por el simple hecho de informar des de el punto de vista de las y los trabajadores.

La acción se saldó con numerosos contusionados a pesar de la “tranquilidad” que algunos medios burgueses destacaban. Nuestro compañero sufrió una herida sangrante en la cabeza, una luxación en su mano izquierda y numerosas contusiones provocadas por patadas y puñetazos. Todo eso a pesar de que se identifico como periodista y miembro del comité de la próxima Huelga General. Brutalidad policial.

Consideramos este episodio como uno más de los que contra nuestra medio digital se están llevando a cabo y entendemos que se enmarca en una estrategia para desprestigiar y anular la divergencia política y comunicacional de los medios de información populares.

Anunciamos desde ya, que no vamos a abandonar las calles a pesar de la represión, y que continuaremos explicando la verdad y mostrando las vergüenzas de esta sociedad que no nos gusta, ni a nosotros y nosotras, ni a muchas otras personas.

Por otro lado denunciamos la naturaleza antidemodrática de la policía catalana que, una vez más, actua con brutalidad ante los movimientos antagonistas de base y da mano ancha a las mafias, estafadores millonarios, y delicuentes económicos.

Col·lectiu Kaosenlared y CGT Catalunya
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jueves, 2 de diciembre de 2010

Los vigilantes

El fiscal reclama cárcel para dos mossos por maltratar y golpear a un detenido

Los agentes niegan las imputaciones, mientras que la víctima declara que se sintió "humillado"

"Me sentí humillado. Tuve miedo y pánico. Pensé que podían hacer conmigo lo que quisieran". Así de contundente se ha expresado Luis T. en el juicio que celebrado en la Audiencia de Barcelona contra dos mossos d¿esquadra que presuntamente le maltrataron en la calle y le agredieron en la comisaría de Nou de la Rambla, en el barrio barcelonés del Raval.

Los agentes lo han negado todo y han declarado que fue el muchacho quien les insulto, se resistió a su detención y les amenazó. Sus explicaciones no han convencido a la fiscalía que ha mantenido la petición de tres años de cárcel, multa e inhabilitación para estos policías. Un tercer agente se ha sentado en el banquillo por una falta de lesiones por apretar en exceso las esposas a la víctima.

Señalados

Luis T. los ha señalado con el dedo. Ha apuntado hacia los dos acusados y los ha identificado como los agentes que le detuvieron, sin razón alguna, en su opinión, en la madrugada del 25 de febrero del 2006, cuando caminaba por la calle . Según la acusación, la víctima y los testigos, el joven recibió en su móvil una llamada perdida, exclamando en voz alta "me ha llamado Bea" (la que era su novia). En ese momento, pasaba por su lado un coche patrulla de los Mossos, donde iban los dos acusados, que detuvieron el vehículo, se acercaron a él y procedieron a su identificación.

Los agentes han explicado en el juicio que Luis T. les insultó y golpeó el coche policial. Por eso, según su versión, se pararon, salieron del vehículo y le pidieron la documentación. A pesar de que el joven denunció que un agente le empujó y que la actuación policial fue violenta, lo mossos solo han admitido que uno de ellos le "desplazó" con el brazo y que Luis T. tenía una actitud "despectiva". "Vinieron a por mi", ha insistido el afectado.

Falta de respeto

Después de la identificación, los policías comunicaron al joven que iban a denunciarle por "falta de respeto". Sin embargo, Luis T. consideró inadmisible la actuación de los mossos y decidió dirigirse a la comisaría de Nou de la Rambla para presentar él una denuncia. Pero no llegó. Se topó de nuevo con los policías acusados, que lo detuvieron, al entender de la víctima, de "forma violenta". Los agentes, en cambio, han relatado que fue el joven quien se resistió.

La víctima ha detallado también ante el tribunal que en comisaría dos mossos le cogieron por los brazos, mientras que uno de los agentes imputados le abofeteaba, le golpeaba y le daba puñetazos en el estómago. "Había hasta cinco mossos", ha dicho. Los agentes lo desmintieron. Eso sí, el joven abandonó la comisaría ese 25 de febrero del 2006 con policontusiones en todo el cuerpo.
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lunes, 22 de noviembre de 2010

Los vigilantes

"Te voy a dar una paliza": Juicio contra los Mossos d’Esquadra por acosar a un fotógrafo de La Directa
Agentes de la Brigada Móvil de la policía autónoma catalana se sentarán en el banquillo de los acusados por un delito continuado de amenazas contra Albert Garcia.

Eduardo Pérez

El acoso reiterado a la información libre, también sufrido por los fotógrafos de DIAGONAL, se puede pagar. Al menos en el caso de Albert Garcia, coordinador de la sección de Fotografía del semanario catalán La Directa, quien denuncia una persecución a su persona extendida en el tiempo por parte de los Mossos d’Esquadra.

El 24 de noviembre y 13 de diciembre se celebrarán dos juicios contra varios mossos, quienes, según ha hecho público el semanario, han llevado a cabo un “acoso personalizado y continuado en el tiempo para impedir la tarea profesional” de Garcia, lo que en los hechos se ha traducido en que se le impidiera violentamente ejercer su trabajo y “visitas personalizadas a su antiguo lugar de trabajo para amenazarlo abiertamente por la tarea que desarrolla en La Directa”. En una ocasión, Garcia grabó las amenazas recibidas, entre las que incluían frases como "te voy a dar una paliza".

La Directa indica que ya se ha conseguido una “primera victoria”: “La habitual dinámica de cruzar denuncias falsas –tú me denuncias, yo te denuncio– por parte de los Mossos se ha estrellado. Las dos denuncias contra Albert Garcia ya han sido archivadas y sobreseídas”.

El comunicado firmado por la asamblea del colectivo editor de la publicación señala que el acoso es “particularmente grave” en el caso del agente de la Brigada Móvil Jordi S.S. “El agente visitó en dos ocasiones consecutivas a Albert a su lugar de trabajo –un bar de las Ramblas de Barcelona- para llevarlo a un portal contiguo y amenazarlo reiteradamente, golpearlo y asegurarle que si seguía con su trabajo tendría problemas serios”, manifiesta La Directa. La Fiscalía pide para este agente 18 meses de multa por un delito de coacciones continuadas.

El semanario explica que espera una sentencia condenatoria y anuncia que exigirá “la expulsión definitiva del agente así como la depuración de estas actitudes, más propias de la mafia y de regímenes autoritarios que de la defensa de los derechos, libertades y garantías fundamentales”.

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