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lunes, 4 de enero de 2010

Oh, my share!!!!





Ucrania ya no es el paraíso de las dachas. Pandilleros mutantes asaltan y violan. Son la supremacía de la evolución. Orgullosos. La nueva raza aria. La mutación genética construye su imperio. Los liquidadores de Chernóbil, como modernos profetas, distribuyen la semilla del nuevo imperio por el mundo. Ya lo dijo Lutero: El esperma no paga aduanas. Los demás distraídos, han sustituido el autobús de los Ferry Pranksters por cómodos utilitarios. Ajenos a la llegada del IV Reich. Las masas condicionadas como los perros de Pávlov obedecen a cualquier reflejo inducido. Dadaístas, surrealistas, situacionistas han ganado sin saberlo. Hay tantas realidades como canales de televisión. El arte transformador está en la calle. Bonitas formas humanas inundan las aceras, mostrando sus piernas con heridas supurantes. Cadáveres exquisitos. Sal conmigo a la calle, mataremos a cualquiera al azar. Pondremos bombas en los autobuses y en los supermercados, la belleza de la matanza, hipnotizaremos a medio mundo con el color rojo de la sangre en sus televisores. Lástima que la otra mitad no haya accedido todavía al confort en tecnicolor.
Warning The Monster is Loose!
Produciremos más series de policías, guardias civiles, militares y guardias jurados, ellos también son humanos como nosotros…pondremos de moda el Art Cop. Te llevaremos la muerte a tu salón.
Mientras los satánicos han pasado a la acción, han aprendido el estilizado uso del Terror. Van a pasar a cuchillo a todos los curas. Obra inacabada del anticlericalismo español. Volverán a arder todos los conventos y se prostituirán a todas las monjas. Las novicias, por supuesto, serán más caras. Algunos monjes capuchinos, quintacolumnistas liberados, han comenzado ya su ardua tarea. A la revolución por la representación. Los Black Panters juegan la final de la NBA con la Hermandad Aria. Partido de máximo riesgo, se prevén incidentes. En la liga de fútbol de los Freaks se disputan la siguiente semifinal: Beatnicks contra Provos y Punks contra Enragés. La final se disputará en el Barrio Latino de París.
A las once el gran concurso de imitadores de Sid Vicious, al ganador se le premiará con un fin de semana a gastos pagados en el Hotel Chelsea de New York; con el derecho incluido de pegarle trece puñaladas a una adicta al caballo de nombre Nancy. Se sustituye el viaje interior por medio de sustancias alucinógenas por el viaje pesadilla, todo ello con el asesoramiento de nuestros más prestigiosos psiquiatras, electroshock y lobotomía parcial para nuestros concursantes más osados. OBS.
Festivales de belleza espongiforme. Orgías gratuitas para los enfermos de SIDA. Concursos culturales para los deficientes intelectuales, ojo, no vale hacer trampas. El secreto de Joe Gould corre de boca en boca en los programas literarios. Futuristas representaciones de disciplina inglesa, sodomizaciones a tiernas colegialas e infantes mozalbetes para los afortunados trajeados del canal directivo. Los privilegios del poder. Será transmitida cualquier guerra que sea de interés general previo paso de nuestros censores y se seguirá abogando por la demonización de ciertos personajes. Bonita sociedad del espectáculo. Bonita calidad confortable. Pantallas liquidas lanzan sus consignas en el metro. Ruiz Gallardón dice que el subsuelo de Madrid es más seguro. Nos quieren topos. Ciudadanos diletantes contra ciudadanos diletantes. Ocupa tu sitio. Hakim Bay se ha unido a los bosozoku y busca la libertad en la velocidad nocturna de las carreteras japonesas. La brigada policial especializada en ataques psíquicos anda detrás de los Luther Blissett españoles. Decenas de galerías destrozadas, es la Huelga del Arte. Faltan tres días para el cambio de milenio, se palpa la alegría en el ambiente.
El Ministerio de Defensa, en un gesto que le honra para con sus conciudadanos, ha subvencionado en toda España los fuegos artificiales, hipnóticos destellos de uranio empobrecido iluminaran nuestra estratosfera. Odio en la noosfera. Plante de los presentadores heterosexuales ante lo que consideran discriminación sexual. Ya leo libros papa. Competiciones de natación en el Estrecho de Gibraltar, Marruecos copa el medallero. Esterilizaciones voluntarias a los que posean un CI superior a 130. El Insalud cose la boca. Abortos y placentas se utilizan como piensos para nuestros animalitos. La carne por fin sabe a carne. Aumenta el número de cyborgs, con una pequeña operación te implantan un chip de silicona que está conectado al cerebro. El chip al estar conectado al sistema nervioso intercambia señales entre el ordenador y el cerebro. Se pretende reaccionar del mismo modo que un robot cuando es programado para tener reacciones auditivas, y no visuales, en el momento en que detecta objetos. Un método eficaz cuando vuelves a casa con la torrija. Procesiones de niños con el parche antidroga pasean sus ídolos de madera seguidos de los Ángeles del Infierno en formación. En las ciudades ya no se ven las estrellas, pero la Tierra, cual derviche, sigue girando.
28-12-00

viernes, 7 de noviembre de 2008

E L O T R O






La jornada de trabajo en la fábrica había sido ajetreada. Llevando a la práctica las teorías sobre la reapropiación del tiempo, que provenían de confusos escritos del ámbito autónomo italiano, Jorge y su compañero habían realizado un pequeño sabotaje que consiguió detener durante una hora y cuarto la cadena de producción. Este consistió en verter un poco de arena en la máquina de ensamblaje; de esta manera se tuvo que parar hasta que se desmotó la máquina y fue perfectamente engrasada de nuevo. Los capataces estaban echando humo, anunciaban represalias y posibles despidos. Los ánimos estaban muy exaltados últimamente. Se podía oír, en la lejanía, ecos de la antigua y temida palabra: huelga. Los obreros estaban descontentos con los ritmos de trabajo impuestos, considerándolos extenuantes y destajistas. Las teorías taylorianas y fordianas que habían importado los nuevos propietarios de la factoría eran consideradas por los obreros como un abuso, como una vuelta de tuerca más en su explotación.

La sirena anunció el final del trabajo para los obreros del segundo turno. Como de costumbre Jorge fue a reunirse con los compañeros del comité, donde, sino divagaban en exceso sobre la orientación y las formas que deberían tomar las movilizaciones, que se suponían próximas, llegaban a un acuerdo puntual sobre quien y cual sería el encargado de realizar el siguiente sabotaje. Las reuniones semanales del comité acababan de forma invariable en el bar Mosquito, donde unas rondas de cañas ponían punto y final a la reunión.

Jorge volvió a casa a pie, recordando divertido la cara de angustia del capataz de su sección, al ver estropeada, de nuevo, la producción diaria. Todos hicieron bromas durante el obligado descanso sobre el futuro del canino y faldero capataz. Nada podía hacerle sospechar, después de un rutinario día en la fábrica de coches, que él ya no era él, que Jorge no era en realidad Jorge, o, si lo era en realidad, quien es realmente Jorge ¿el mismo?

Cuando introducía la llave en la puerta de su casa podía oler el delicioso guiso que su mujer le estaba preparando, como cada día, año tras año. Llegaba a su hogar. Tras atravesar el pequeño pasillo que desembocaba en el salón principal contempló la escena que estuvo a punto de causarle un ataque al corazón. En su sofá, sentado y con sus zapatillas puestas, leyendo su periódico habitual y fumando su marca preferida de cigarrillos, había un hombre. Esto ya sería demasiado para cualquier hombre. Motivo suficiente para levantar las más oscuras y bajas pasiones. No así en este caso. Lo que de verdad dejó perplejo a Jorge, hasta el punto de que era incapaz de articular sonido alguno, de la más mínima reacción, era que el hombre que estaba sentado en su sillón era el mismo. Completa y misteriosamente idéntico a él. Hasta llevaba puesta la misma ropa, el mismo peinado.

La llegada de su mujer, con la cacerola en la mano y anunciando la llegada de la cena, apenas pudo sacarle de su estado de ensimismamiento. Parecía como si fuera invisible a los demás, plantado en medio de la estancia, con los brazos caídos y la boca entreabierta, era totalmente ignorado por los dos comensales. Se estaban comiendo su cena, aquel tipo, su doble, disfrutaba indolente de la comida mientras miraba el televisor y contestaba apático a las preguntas de rutina de su mujer. Jorge no salía de su asombro, estaba bloqueado mentalmente, hasta el punto de que una babilla aparecía por la comisura izquierda de su boca. Cuando acabaron de cenar Jorge hizo su primer movimiento, fue para no chocar con su mujer que iba camino de la cocina, recogiendo la mesa. Se quedó allí, entre la puerta y el armario, observando aterrado los movimientos por el salón de su otro y desconocido yo y de su esposa. No podía intervenir, era como si su pensamiento se hubiese congelado, incapaz de pensar e incapaz de actuar, como si realmente no existiese. Observaba hablar a su doble, sobre las noticias que daba el telediario, era él, su doble, quien existía verdaderamente. Por la cabeza de Jorge pasó, fugaz, como un pestañeo, la idea de que todo era irreal, un mal sueño, como un mal viaje de ácido. Todo era producto de su mente y todo había pasado en un segundo. Su alma había salido de su cuerpo y le contemplaba. Jorge era el alma y su cuerpo era su doble, Jorge era la consciencia y su doble la materia. Era una especie de experiencia mística la que estaba teniendo, era un extraño caso de revelación de la realidad a través del subconsciente. Por un momento creyó de veras que todo era un mal sueño, le habría sentado algo mal, las cañas en el Mosquito o algo así. Jorge empezó a acumular pensamiento sobre pensamiento, todos pasaban por su cabeza a la velocidad que vamos dejando atrás la raya discontinua de la carretera. Tuvo una idea que le pareció en principio acertada. Rompería de una vez la extraña atmósfera en la que estaba ahogándose. Alargó la mano y cogió del armario un libro, en el rápido movimiento que consistió en dejarlo caer, vio que se trataba de la Teoría Leninista sobre la Organización. Observó como su mujer y su cuerpo giraban la cabeza y miraron en su dirección. Ninguno de los dos hizo nada. Siguieron contemplando la película española en el televisor. Es esos momentos Jorge volvió a estremecerse de terror. Hasta el punto en que las piernas le temblaban y su respiración se tornaba irregular. No volvió ha hacer ningún movimiento y siguió sumergido en el mar del miedo de su mente. Acabó la película y sus dos acompañantes se fueron a la cama. Cerraron la puerta de la habitación y Jorge, en un arranque de valor, les siguió y se quedó agazapado, en cuclillas tras ella. Pudo escuchar como su mujer se estremecía y gozaba, la respiración acelerada de su doble y el chirriar de la cama, sonido continuo que causaba el mismo efecto en Jorge que los cortes finos y profundos de una cuchilla en su cabeza. Le pareció que su mujer no gozaba tanto con el, como lo estaba haciendo ahora.
Con la cabeza entre las manos Jorge lloró, todo era angustia e incomprensión, todo era vacío.

Jorge no supo el tiempo que había pasado allí arrinconado. Flotando en el vacío del terrible universo que acababa de descubrir. Decidió al fin hacer algo, guiado por la desesperación. Fue al cuarto de los trastos y buscó su caja de herramientas, cogió un destornillador y un martillo. Giró tras sus pasos y entró sigiloso en la habitación donde su mujer y el otro yacían durmiendo plácidamente. Se puso en el lado izquierdo de la cama, su lado. Miró por unos instantes intentando un atisbo de comprensión y acto seguido puso el destornillado, que tenía en su mano izquierda, sobre la cabeza de su otro yo y golpeó con el martillo. El destornillador penetró fácilmente en la cabeza, chillando al roce con el hueso. Siguió golpeando aún cuando el destornillador estaba clavado hasta la empuñadura. La cabeza se abrió como una sandía. Jorge soltó sus herramientas y cogió curioso el cerebro. Intentando buscar con la mirada sobre el viscoso órgano alguna respuesta coherente. Lo tiró al fin al suelo y lo pisó. El no era un alma, tenía cuerpo y alma. Mató al otro. Mató el cuerpo y mató el alma. Le sacó de la cama y se metió él. Besó en la nuca a su mujer, que suspiró, y durmió.

Cuando despertó deseó que todo hubiera sido un sueño, pero el cuerpo inerte de su doble estaba allí, la cama manchada de sangre. Sin despertar a su mujer envolvió el cuerpo en una manta y lo bajó a la calle. Todavía era temprano, lo llevó a un descampado donde lo arrojó junto a unos escombros. Tuvo tiempo de desayunar en el Mosquito antes de ir al trabajo.

Pasó toda la jornada pensativo, ausente. Un ligero temblor, un escalofrío le recorría el cuerpo al pensar en la vuelta a casa. La sirena anunció el final del segundo turno. Jorge anduvo deprisa camino de casa. Creía que se le iba a detener el corazón cuando introducía la llave en la puerta de su casa. Podía oler el guiso que estaba preparando su mujer. Recorrió el pequeño pasillo que desembocaba en el salón principal y suspiró al ver su sillón desierto. Se acercó su mujer y lo besó. ¿ Que tal el día cariño ? . El comportamiento de su mujer era el normal, habría visto toda la sangre por la habitación, y en la cama. Pero no dijo nada. Se puso sus zapatillas y cogió el periódico. Era cómodo su sofá.

Escuchó el sonido de la cerradura y unos pasos por el pasillo, giró la cabeza y se vio de nuevo ahí, de pie, en la puerta con los ojos abiertos y asombrados. Se le paró el corazón, se le heló la sangre. Jorge volvió la cabeza al periódico y pensó: Esto no puede estar pasándome a mí, es todo una mala pesadilla. Decidió ignorar a su doble. Mantener la calma. Su esposa llegó con los platos en la mano y cenaron. Jorge se esforzaba en mantener la normalidad aparente, pero no podía, le era imposible. Allí estaba su doble de nuevo, entre la puerta y el armario. Después de cenar se dispusieron a ver una película. Jorge, sudaba, intentaba esquivar la realidad. Esto es sólo una pesadilla, no es real, no tengo porqué preocuparme, me volveré loco si lo sigo pensando, mi esposa no lo ve, es fruto de mi imaginación, iré a un psiquiatra, debe ser por el cansancio, no es real. Un sonido seco le sacó de sus pensamientos, su mujer y el se giraron. En el suelo, a los pies de su doble, estaba su viejo libro: Teoría Leninista sobre la Organización.

jueves, 9 de octubre de 2008

EL HOMBRE NUEVO




Cuatro y cinco de la tarde.
Mateo entra apresurado en el portal, coge el ascensor. Tercera planta. Sale y llama al timbre de la segunda puerta a la izquierda. Mientras espera lee la placa.

Doctor D. Carlos Asensio
Psicólogo

Le abre la ayudante del doctor.
- Pase Sr. Mateo, el Doctor le espera.

Llega hasta la última puerta del pasillo y entra sin llamar.

- Siento el retraso, el tráfico está imposible.
- No te preocupes Mateo, ponte cómodo.

Deja su abrigo en el perchero, también la chaqueta. Se desata un poco el nudo de la corbata y se sienta en el diván, donde se quita los zapatos antes de tumbarse.
El doctor deja los papeles y sale de detrás de la mesa de su despacho, para sentarse un poco alejado de la cabeza de Mateo.

- ¿Estuviste este fin de semana pescando?
- Ya me hubiese gustado doctor, pero vino la hermana de mi mujer a pasar el fin de semana a casa y tuve que pasar dos días horribles aguantando a esos niños repelentes y al cerdo comilón de su marido.
- La familia, una institución que se tambalea.
- El que no se tambaleo fue el cerdo del marido de la hermana de mi mujer, no se movió en todo el fin de semana, comiéndose mis latas de mejillones y bebiéndose mis mejores vinos. Incluso llegó a tomar poder del mando a distancia. Llegué a pensar que empezaba a ocupar mi lugar en la casa, sentado en mi sillón, disponiendo del canal digital, con mi mujer tan simpática con él. Imaginé que por la noche se la tiraba. Parecía ocupar mi lugar en el escalafón de mi hogar.
- No has de preocuparte, sino disfrutar de la hospitalidad que puedes ofrecer.
- Los cojones hospitalidad, es un gorrón.
- Bueno, ¿y el resto de la semana, como fue?
- No sé Doctor, estoy intranquilo, estoy teniendo últimamente el mismo sueño una y otra vez.
- ¿De que se trata?
- Pues veras, igual te parece que estoy totalmente loco y después de contártelo vas a llamar al psiquiátrico a que vengan a ponerme la camisa de fuerza.
- Estate tranquilo. Soñando somos libres, es la libertad absoluta. Podemos soñar con las cosas que normalmente son tabú y no debemos de sentirnos mal por ello. No depende de nosotros, nuestros sueños son independientes, libres. Dime de que se trata.

Mateo saca un cigarrillo, lo enciende y da una gran calada que expira despacio.

- Es como esa película de Buñuel, no me acuerdo como se llama, o como la fantasía de los surrealistas. Se trata de salir a la calle y matar a alguien, subirse a una azotea con un fusil de mira telescópica y disparar. Matar. Una y otra vez me he visto disparando esa escopeta, o incluso pulsando el botón que hace explotar la bomba.

El doctor hacia pequeños hum, hum, asintiendo.

- Continua, dime, ¿matas totalmente por azar, como los surrealistas?
- Pues no, ahí es donde varía mi sueño, pienso en matar de un tiro entre ceja y ceja al presidente del gobierno, al presidente de la patronal, al presidente de la comunidad de vecinos, al presidente de la asociación de padres..
- Vaya, te ha dado por los presidentes...
- Si, pero no sólo a ellos, hay muchos cabronazos a los que sueño que me cargo.
- Al marido de la hermana de tu mujer.
- Exacto, eres un genio. Muchos cabronazos, si señor, que día a día te van haciendo más y más jodida la vida. Al capullo del quiosquero que no da ni los putos buenos días, al que te empuja en el metro, al pelota de mi compañero, y claro, a mi jefe..

Mateo siguió hablando desgranando una lista interminable de nombres y de personas con las que había soñado que mataba, para luego contar como le gustaría hacerlo. Pasaron los minutos hasta que un susurro del doctor le interrumpió bruscamente.

- Deberías hacerlo.

Mateo enmudeció de golpe.

- ¿Qué?
- Bueno, no me malinterpretes. Ahora eres tú el que va creer que yo soy el loco. Quiero decir, bueno, que en cierta forma tu sueño es muy normal, no eres el único que ha soñado con eso. El sueño funciona muchas veces como una expresión acentuada de nuestros deseos. Te gustaría dejar de ver a todas esas personas que de una forma u otra hacen que tu vida sea un poco más infeliz. Es ahí donde entra el sueño y llega a la solución por el camino más corto. Matarlos a todos. Una vida en la que no sepamos hacer realidad nuestros deseos, desde los más banales hasta los más inconfesables, es una vida perdida. Ese deseo oculto lucha por hacerse realidad y no va dejar de abandonarte por las noches hasta que no lo lleves a cabo. Mata. Verás la energía liberadora del deseo cumplido...

Mientras que el doctor hablaba Mateo daba vueltas por la estancia, incapaz de creer lo que estaba oyendo. No era un loco. El doctor le decía que adelante...a hacer realidad sus sueños.
El doctor seguía hablando, mientras a su espalda Mateo cogió un abrecartas de la mesa del despacho.
Se acercó al doctor y de un golpe se lo clavó en el cuello.

Cinco de la tarde.
Mateo sale a la calle. Es un hombre nuevo.

jueves, 2 de octubre de 2008

MY FUCK GENERATION







Si, mi generación es esta que está por los treinta en el cambio de milenio. Nos han querido etiquetar de mil maneras posibles, siempre con intenciones mercantilistas. Yo mismo no sabría como etiquetarla, tampoco me lo propongo. Sólo podría decir que es la generación confusa, tan confusa como el tiempo que le ha tocado vivir. Nacimos con la dictadura y nos destetamos con este invento de transición democrática que tan buen resultado les ha deparado. Crecimos con los socialistas, con sus reconversiones y sus crisis. Nuestras primeras huelgas y nuestras primeras manifestaciones. Ahora nos buscamos la vida como podemos mientras dejamos que nos manden unos exfalangistas; ay, si nuestros abuelos levantaran la cabeza.
Cada uno/a hemos seguido nuestro camino. Hay de todo en la villa del señor. Recuerdo a un montón de gente con la que he tratado en un momento u otro de mi vida. Recuerdo alguno que ya no está entre nosotros. Fueron los mas osados, los mas inconscientes. Dejaron un bonito cadáver. Otros todavía se arrastran como espectros de lo que alguna vez fueron, en busca de otra dosis para romper el escaparate de su jodida realidad, de su jodida generación.
Muchos ya están casados felizmente, criando a sus hijos, atrapados para siempre en la tela de araña de las letras del banco y las hipotecas. Otros viven con sus novias y alguno todavía disfruta de la paz putrefacta en la vivienda paterna. Algunos viven la utopía, okupan casas y marcan su propio ritmo dentro del vértigo del sistema. Algunos tuvieron vocación, otros curran de lo que pueden, de lo que sale. Dicen que es la jodida generación mas preparada. Conozco abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, matemáticos, físicos, periodistas, químicos, filósofos, licenciados en historia y en todas las filologías posibles, estadísticos, profesores, informáticos, biólogos, economistas, sociólogos, psicólogos, todas las jodidas licenciaturas y diplomaturas. Pero, cada uno curra ya sabes, lo que sale. Algunos están en paro, otros trabajan en bancos, dando clases, en empresas de informática, haciendo tatuajes, en fabricas, en jodidas cadenas de producción, con dentistas, como delineantes, como traductores, como guionistas, como cámaras, como fotógrafos, publicistas, bomberos, dependientes, trapicheando, camareros, administrativos, peones de obra, mensajeros, repartidores, a tiempo parcial en cadenas de hamburgueserías, músicos, alguno sueña con seguir haciendo versos, trabajadores sociales, actores y actrices, artistas plásticos, abogados, enfermeros, economistas etc., etc...
Hay un grupo que opto por el sueldo para toda la vida e ignorantes y complacientes con lo que representa su oficio trabajan de policías nacionales, guardias civiles, policías municipales, militares profesionales, guardias jurados........
Cada uno, uno es.
Ahora con muchos me encuentro por la calle y nos hacemos los tontos. Con otros muchos sigue siendo un placer verlos.
El otro día vi a uno, su foto estaba en el periódico, decían que le había pegado dos tiros en la cabeza a un policía.

martes, 23 de septiembre de 2008

¿DUELE ?






Sí, duele. Le respondí después de que me diese otro capón y me preguntase: ¿Duele?
Sí, duele. Le respondí justo antes de levantar un pedrusco del suelo y golpearle con él en la cara. ¿Duele? le pregunté. Después de aquello pasé por varios psicólogos y psiquiatras. Entonces tuve que hacer un pequeño esfuerzo para no mandarles a la mierda. Para parecer medio autista y evitar el reformatorio. Acabé la EGB en un Centro de Especial Seguimiento. Vino luego el Instituto, aislado del resto de mis compañeros. La vida era bastante aburrida, sólo había indiferencia: de mis padres, de mis profesores.., Pero faltaría a la verdad si no dijese que era recíproca. Ya en el Servicio Militar me topé con cuatro listillos, nos cogieron a los diez novatos que ingresamos en la Compañía. La novatada consistía en desnudarse y coger la polla al de detrás mientras el de delante te la cogía a ti y dar vueltas con cara de asustado. Como me negué a hacerlo me dieron una buena tanda de ostias. Cuando se cansaron de pegarme me deslicé al Cuerpo de Guardia, todos dormían. Cogí un CETME y volví a la Compañía. Descargué el cargador sobre los cuatro memos, que ahora jugaban a las cartas con el dinero que habían robado a los novatos. Murieron tres. Ahora estoy en la cárcel, con un calcetín sucio en la boca. Unos tipos me sujetan mientras otro me viola y me pregunta jadeante: ¿Duele ?

martes, 5 de agosto de 2008

Cero





Hemos de asir el viento y
hacer rodar los ceros.
Abd al-Wahhab al-Bayati



Cuentan los eruditos que la forma escrita del cero era un punto. Con el tiempo fue evolucionando hasta la representación gráfica ahora conocida; si quieres hacer un punto grueso sueles primero dibujar la circunferencia y posteriormente rellenar su diámetro. También cuentan que el cero no se conoció en Europa hasta el siglo XVIII y quien lo introdujo fue el hindú Brahmagupta, nacido en el año 598 d.c.

Resulta curioso pensar que los occidentales no empezaban a contar hasta que hubiese una unidad, en los números naturales, o menos una, posteriormente con los números enteros. El concepto numérico de la nada vino así de una espiritualidad más desarrollada como la oriental.

Es esa nada, ese vacío, esa no-posesión el carácter absoluto del cero. Acompañante perenne de los malos estudiantes, de los buenos porteros y las rosquillas de mi tía. Así el cero además de su carácter matemático pasa por tener una significación mucho más amplia. Pelea con otro símbolo por el significado de infinito, y en este punto miles de matemáticos euclidianos y modernos querrán debatirme, por esa larga sucesión de números que tiende a lo desconocido, a lo incontable. ) No es acaso la nada algo desconocido e incontable ? ) Puedes decirme de qué está formada la nada, el vacío ?

El universo en su inmensa infinitud no es sino un gran cero que se expande continuamente desde que era un puntito pequeñito. Todo lo que hay dentro de él flota en el inmenso vacío, gravitatorio o no, de la nada; con miles de millones de ceritos en su interior. Lo que viene a demostrar el viejo axioma: El sumatorio desde cero a infinito de ceros es igual a cero.

Pero es ahora cuando tenemos que comprender el verdadero concepto de cero como unidad elemental: La no-posesión de algo no es lo opuesto de la posesión. El no poseer es ya tener algo, yo tengo nada. Llegará el día en que esa no posesión será verdaderamente valiosa y lo será tanto como tener ahora un uno seguido de muchos ceros. Tener cero será el objetivo de millones de personas que se conformaran con bastante poco para vivir. Demostrado matemáticamente, ya que el valor absoluto de cero es igual a uno: 0! = 1. Así quien tiene cero tiene en realidad uno, quien no tiene nada tiene algo, llamesé orgullo, dignidad, llamesé respeto, amor.

Asimilamos pues el concepto de cero no como principio para la acumulación sino como fin de esta e inicio de algo desconocido, como el propio perímetro interior del desconocido universo, de las entrañas del cero. No es de extrañar que los artefactos inteligentes que el hombre envía al espacio lo hagan al oír, al final de la cuenta atrás, la hermosa palabra cero. Ni que los pilotos japoneses llamados kamikazes pasaran a mejor vida cuando se estrellaban con sus aviones zeros sobre las cubiertas de los barcos norteamericanos.

El cero es y seguirá siendo objeto de culto, no en vano cero es Dios; ya tenga forma de anillo, moneda, pulsera o roscón de reyes. Cero eres tú.


Historia del cero

jueves, 31 de julio de 2008

Sándwich de pollo








- Mark, por favor, llama otra vez a Peter. No sale de su cuarto.
- Si, un segundo, voy.
Mark sale del cuarto de baño, secándose la cara con la toalla. Llama al cuarto de su hijo.
- ¡Peter! ¡Arriba, vas a llegar tarde a la escuela. !
Vuelve a su dormitorio, coge su chaqueta y baja las escaleras, directo a la cocina.
- No puedo entretenerme, llego tarde al trabajo.
- Todos los días lo mismo, nunca podemos desayunar todos juntos. No olvides que esta noche vienen a cenar los Marble.
- Si, si, no lo he olvidado. Que tengas un buen día.
Mark besa a su mujer, coge el almuerzo y sale de casa con un café en vaso de plástico.
- ¡Peter! ¡Baja de una santa vez!

Otra vez en el atasco. Larga hilera de metal humeante. Si te fijas con atención puedes reconocer muchas de las caras que a diario hurgan en su nariz camino del trabajo.
Mark aparca en la 6th street, compra el periódico y entra en el café. Son las nueve de la mañana. Sale a la media hora, va hasta la cabina telefónica más próxima y llama a algunos de los números que tiene marcados en rojo en el periódico.
- Buenos días, llamaba por el empleo.

Son las doce del mediodía. Mark está sentado en el parque. Abre la bolsa del almuerzo.
Sándwich de pollo. Siempre el jodido sándwich de pollo. Una manzana. Siempre la jodida manzana. A veces le gustaría gritar a su mujer que esta hasta los cojones del sándwich de pollo y la manzana. Pero sabe cual seria la respuesta: - ¡Hazte tú el puto sándwich.! ! !- Y ante esa respuesta sabe que ha perdido y que es mejor dejarlo correr. Desmenuza lentamente el sándwich que va dando a las palomas. Se come la manzana. Mira el reloj. Son las doce y veinte.

Son las tres menos cuarto de la tarde. Mark ha leído el periódico de cabo a rabo. Se levanta, es el momento de estirar las piernas. A las cuatro y diez entra en un bar y pide un wisky.

- Hola cariño, ya estoy en casa.
- ¿Has comprado el pastel?
- Si, pastel de cerezas, ¿Qué tal el día?
- Bien, llevo toda la tarde cocinando, espero que el asado me salga en su punto. Dame un beso. ¿Tu que tal?
Mark la besa.- Bien, hoy ha sido un día estresante, preparando el balance mensual..
- Hola papa, hola mama.
- ¡Peter! No comas nada, en una hora cenamos con los Marble, sube a tu cuarto, ordénalo y lávate y cámbiate.
- Hola hijo.

- No te lo puedes ni imaginar. Vino la policía y los bomberos. Cariño pásame el puré de patatas. Gracias. Todos los vecinos sabíamos que esa vieja estaba completamente loca.
Que al final iba a ocurrir una desgracia. Fue un susto terrible. ¿Verdad cariño?- Pregunta la Sra. Marble.
- Si, si.- Contesta el Sr. Marble, empeñado en poder cortar un trozo del asado.
- Desde luego, el barrio esta cada vez peor. La casa de al lado vuelve a estar ocupada. Una pareja de negros con cuatro o cinco niños. Esto se empieza a parecer África. Peter no se te ocurra juntarte con ellos. Y deja de jugar con el tenedor. Come.
- Ahora la buena noticia- Dice la Sra. Marble. – A John le han ascendido a jefe de departamento. ¿No es estupendo? Para celebrarlo os queríamos invitar el próximo fin de semana a nuestra casita en la playa.
- ¿De verdad? Oh, es maravilloso. Enhorabuena. Vamos, ¿No Mark?
- Oh, si, enhorabuena. Chin chin.
- Este año pensamos irnos de vacaciones a algún lugar del Caribe.
- Yo - Interviene Mark interrumpiendo a la Sra. Marble, sin levantar los ojos del plato
- He perdido el empleo hace un mes.- Pasan unos segundos de silencio.
- Oh! Has cambiado la tapicería del sofá.-Comenta la Sra. Marble.
- Si, me encanta este color, va muy bien con las cortinas.



Roma, Marzo 2006

miércoles, 30 de julio de 2008

TRABAJO SUCIO, PERO TRABAJO



El Trabajo os hará libres. Hitler.

Estimadas amigas y algún que otro amigo, a continuación voy a relacionar una serie de ignominiosos trabajos, implorando al Demonio, para que, el que suscribe se vea libre por siempre de malgastar su alma a cambio de unas monedas en el sucio desempeño de cualquiera de ellos. Viene al caso recordar la canción de Potato; “Me matan si no trabajo y si trabajo me matan”, un recuerdo también para los Eskorbuto, ya que el título de este sesudo estudio es deudor suyo. Cualquier parecido con el Diccionario del Diablo de A. Bierce, es como ya sabéis, pura coincidencia. Sin más dilación comenzamos:

Abogados: Buscapleitos, robacuartos, engañabobos que amparándose en el farragoso mundo de las leyes, escritas o no, tienen por principal misión confundir a su cliente y si es posible dejarle sin un duro.

Banqueros: Usureros. Ladrones sin palancas y de día. El dinero es su religión y sus bancos sus iglesias. Son los protagonistas absolutos del famoso bestseller de Marx.

Camareros: Barman, ponecopas. El que suscribe ha necesitado y necesitará de sus servicios durante tiempo indefinido. Insufrible él tener que estar detrás de una barra y no delante. Aguantar a borrachos lenguas trabadas y a graciosillos de tres al cuarto. Deleznables en cualquier caso los cuentachistes.

Carceleros: Boqueras, boquerones. Miserables que viven de encerrar a otros tras las rejas. Algunos disfrutan maltratando antes de llegar a casa y achantar con la mujer. El otro día conocí a uno, se emborrachaba a diario, iba al baño del bar y salía meado. Tanta presión, tratar con asesinos, debe de ser para hombres duros.

Censores: Represores de las ideas, escondidos en sus cubiles destripan cualquier obra o noticia despojándola de su contenido y dejándola, por tanto, vacía. Ojo con el censor propio.

Criados: Mayordomos. Ahora en desuso su función inicial. Se pueden ver el cualquier trabajo siempre pegados al culo del jefe. También llamados almorranas. Antaño fieles servidores de sus amos. Para ser buen criado, como dijo Jonathan Swift no habrá que acudir hasta la tercera llamada del jefe, ya que a la primera sólo acuden los perros.

Críticos: Autores frustrados, en su mayoría. Disfrutan de machacar con saña las obras ajenas. Si bien es verdad que hay ladrillos insufribles, basten estas dos palabras para despacharlos.

Curas: Salvaalmas, profesionales de la religión. Únicos y verdaderos artificies de la decadencia de la religión católica. Llenapanzas retrógrados, involucionistas fanáticos, reprimidos sexuales. El único que se salva es el Cura Pérez.

Chulos: Proxenetas, comen pan de coño. Explotan al sexo femenino, obligándolas a vender sus cuerpos, otros sólo las obligan a barrer, cocinar, fregar, lavar, planchar y atender a los niños.

Chupatintas: Especie en extinción desde la llegada de los ordenadores a las oficinas del mundo entero. Bolígrafo y libro de cuentas son sus armas de trabajo, la mirada siempre en los números y encorvados sobre la mesa. Obra maestra, sobre este oficio, es la película italiana El Empleo.

Encargados: Primeros, capataces, la mano derecha de los jefes, por lo general son miserables y chivatos, han llegado a lo mas alto y no lo van a estropear por nadie. Son los primeros que cobran en las huelgas. Las Brigadas Rojas en sus inicios solían emplumar a estos personajes.

Forenses: Llamados así, como decía Gila, porque tienen un ford. Destripa fiambres, necrófilos lujuriosos que han encontrado en este oficio la coartada perfecta para sus vicios.

Funcionarios: Buscajamones. Se aprovechan y muy bien del cargo que utilizan en las Administraciones Públicas. Detestan a la gente que reclama sus servicios, olvidando que todos ellos les pagan. Su frase favorita es: “pase a la otra ventanilla..”

Inspectores: Perros de presa, los inspectores de obras suelen estar comprados, ya que sus visitas están anunciadas, hacen buenas migas con los constructores. Lo mismo que los inspectores de trabajo. Los únicos que hacen su trabajo son los de hacienda, pero lamentablemente, con los que menos dinero tienen.

Investigadores: Timadores científicos, justifican sus estudios buscando la panacea contra el cáncer. Lo hacen provocando cánceres en pequeños animales. Cobran de universidades y fundaciones. Ojo con ellos, no tienen ética.

Jueces: Personas, humanos, por tanto, susceptibles de errar. Admiro su capacidad para conciliar el sueño, sin un asomo de duda, de incertidumbre, después de haber mandado a un posible inocente 20 años a la cárcel. Fundamentales en el sostenimiento del sistema, influenciados por el poder ejecutivo. Van de negro, como los cuervos.

Limpialefas: Hombres fregonas que limpian las poluciones después de que otros hombres hayan ejercitado el sano ejercicio del onanismo, en esos supermercados del sexo que llamamos sex-shop. Para ellos la vida no tiene ningún misterio.

Matarifes: Carniceros, asesinos. Matan con gran sadismo todo tipo de animales para que después los puedas tener, bien sangrantes, en tu mesa.

Militares: Asesinos profesionales, entrenados en la miseria de matar. Salvapatrias. Tradicionalmente han reprimido al pueblo del que son deudores. Son el brazo armado del sistema. Por tanto, sus más fieles perros.

Policías: Maderos. Como dijo Conrad, protegen los bienes de los que los tienen de los que no los tienen. También se encargan de mantener el Orden Público dentro de casa. Si la cosa se les va de las manos pueden llegar a solicitar los servicios de los definidos anteriormente. Usan muchos nombres y diversos uniformes, son fácilmente reconocibles por llevar los brazos muy separados del cuerpo cuando andan. Nunca están al servicio del pueblo, sino del poder político. No sabemos si habrá siempre poetas, pero siempre habrá policías.

Políticos: Chorizos. Manipuladores. Fantoches del capital, sirven a sus intereses. Disfrazan sus intereses personales de intereses generales. Especialistas en la mentira y en la estafa. Charlatanes profesionales. Suelen hacer y opinar lo contrario de lo que a la gente le gustaría que hicieran. Van a comisión.

Porteros: Seres tristes y aburridos. Poseedores de toda la información sobre lo que acontece a los individuos del inmueble del que son contratados. Tienen un puesto para toda la vida y reciben propinas en navidad.

Segundos: Mano derecha de los primeros. Perritos falderos, almorranas, chivatos, rastreros y pelotas. Ambicionan el puesto del que les precede en el escalafón y no pararan hasta conseguirlo, la mayoría de las veces a costa de la traición.

Toreros: Vulgares asesinos. Se amparan en el arte y en la tradición. Antes de enfrentarse con el toro, este ya ha recibido numerosos prejuicios en su resistencia. No se trata de huevos, se trata de escrúpulos. No los tienen.

Verdugos: Asesinos legales, repugnantes trabajadores de la muerte, de la venganza judicial. Enfermos mentales que cobran por desarrollar su psicopatía.

Videntes: Timadores, jetas. Abusan y se aprovechan de los primos que no atisban que el vacío, frío e insondable misterio de la vida, es la nada. Adoptan todo tipo de disfraces y toda clase de credos.

Vigilantes: Jurados, topos, guardias, matones de discotecas, guardaespaldas, con más músculo que cerebro por lo general. Ejército privado en manos del capital. Preocupa su desarrollo geométrico en los últimos años. Miran mal a todo el mundo y son firmes defensores del derecho de admisión.