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martes, 16 de noviembre de 2010

El testamento de Howard Zinn

Entregado a su editor un mes antes de su muerte, el libro The Bomb [La bomba] entra en la categoría de ensayos más activistas

Fallecido este mismo año, Howard Zinn era conocido si acaso y ante todo por su People´s History of the United States [La otra historia de los Estados Unidos] [1], un libro que ha aparecido hasta en los Simpson y los Soprano, y que recomienda el personaje encarnado por Matt Damon en la película Good Will Hunting. Este libro, que ofrecía una visión de la historia norteamericana en términos de quinientos años de imperialismo, colonización y racismo, no fue bien recibido académicamente, y sus críticos lo tacharon de polémico y revisionista. En última instancia, Zinn era un activista, lo que se dejaba traslucir en su labor académica lo mismo que en sus ensayos más políticos.

Entregado a su editor un mes antes de su muerte, The Bomb [La bomba] entra en esta última categoría. En él, reúne Zinn dos ensayos, titulado uno "Hiroshima, breaking the silence" [“Hiroshima, romper el silencio”] y el otro "The bombing of Royan" [“El bombardeo de Royan”]. Joven deseoso de ser desmovilizado, Zinn recuerda haber celebrado el lanzamiento de la bomba atómica; significaba el final de una guerra a la que no deseaba volver. Había participado en el bombardeo de la ciudad francesa de Royan justo tres meses antes. El ensayo rememora esa irreflexiva celebración, así como el deseo de cumplir las órdenes de aquellos meses de 1945. Con pruebas históricas sostiene también que ninguna de ambas misiones fue necesaria y se pregunta qué fue lo que precipitó una acción militar que iba más allá de la lógica militar y las sensibilidades morales.

***

Con todo, Zinn también se implica en argumentos más complejos que el del simple pacifismo. Se muestra crítico con las descripciones de cualquier parte de la humanidad como algo de “menor” entidad y apunta con razón a que sólo deshumanizando al enemigo podían estrategias como los bombardeos de saturación o el lanzamiento de bombas atómicas concebirse como posibles por parte de gente que las consideraba morales. Recuerdo un análisis de los medios de información por parte del sociólogo Christie Davies que explicaba cómo la humanidad podía en cualquier momento describirse en términos de seres humanos identificados, como miembros innominados de un grupo o como estadística, y que su estatus moral cambiaba en la cobertura de prensa dependiendo del grado de humanidad que se les concediera. “Dieciocho muertos en un accidente de autobús” construye a los muertos como estadística.

Así sucede en el caso de la guerra, en la que se deshumaniza o demoniza al “enemigo” hasta un punto en el que matarlo ya no se percibe como asesinato, y donde ya no son víctimas “inocentes” sino sólo “enemigos muertos”. Se trata de un proceso consciente del Estado y los medios de información que se puede observar en la censura de las filmaciones que documentan los efectos de las bombas atómicas en los años posteriores a la guerra. Zinn sostiene implícitamente que si nos colocamos en esa situación del “enemigo” y no podemos justificar la acción militar propuesta, entonces estamos moralmente en falta. Esto puede concluir en una suerte de pacifismo, pero de una clase tal que se hace cargo de las críticas de forma diversa y pide con más agudeza examinar cada acción propuesta a la luz de una moral globalizante.

En estos casos particulares, sobre todo el de la destrucción de Royan, poblado en realidad por aliados y no por enemigos, sostiene Zinn que motivos de orgullo militar, la experimentación de tecnología nueva (el napalm se usó por vez primera en Royan) y el deseo de venganza se impusieron al hecho de que nada de ello era estratégicamente necesario: el puerto era un elemento de diversión secundario que no representaba amenaza alguna al rápido avance de los aliados hacia Berlín en mayo de 1945.

Dicho esto, los mismos "males" que se suponía que la guerra iba a derrotar estaban implícitos en las acciones de los aliados. Todas las potencias aliadas tenían un historial de colonización y todas habían invadido previamente otros países en su interés, tal como se quejaban que hacían Alemania y Japón. Todas defendieron sus imperios contra los movimientos de independencia en los años siguientes a 1945. Todas en última instancia llevaron a cabo acciones militares con el resultado de miles y miles de civiles muertos. Churchill describió el bombardeo de saturación de Dresde como una “contundente incursión”. En aquella época, el racismo apuntalaba el sistema social de los EE.UU. tanto como avivaba la retórica de marchar a la guerra contra Japón y Alemania. También en este sentido, menos felizmente, “ellos” eran en realidad igual que “nosotros”. Sin embargo, la retórica de la guerra se atiene a un “ellos” considerado como algo menor.

The Bomb no es libro fácil de leer en algunas de sus partes, teniendo en cuenta lo que relata del sufrimiento infligido por los bombardeos: es un libro que enfurecerá a algunos. Algunos se resistirán a su análisis histórico, algunos a la mezcolanza de argumentos a su favor, y hay quienes dirán que Zinn simplemente no comprendió la verdadera naturaleza de las decisiones que había (y hay todavía) que tomar. Lo que muestra, sin embargo, es la división que existe entre los que circulan por los pasillos del poder, y aquellos de nosotros que no sabemos realmente lo que sucede y sólo disponemos de su defensa de la necesidad de que la guerra continúe.

Por desgracia, el libro de Zinn sigue siendo oportuno y crucial. Como último testimonio de una vida de trabajo académico y activismo, nos sirve para tomarnos bien en serio todo lo que escribió.


Notas del t.

[1] La otra historia de los Estados Unidos, Ed. Hiru, Hondarribia/Fuenterrabía, 1997.

[2] Recuérdese que los cuáqueros, o quakers, comunidad religiosa disidente nacida en la Inglaterra del siglo XVII, se han distinguido tradicionalmente por su activo pacifismo y su compromiso humanitario, salvo rarísimas excepciones, como la del presidente norteamericano Richard Nixon.

Ben Dandelion es profesor honorario de estudios cuáqueros de la Universidad de Birmingham.

The Guardian, 23 de septiembre de 2010. Traducción para sinpermiso.info: Lucas Antón

Ben Dandelion
Extraido de La Haine

sábado, 4 de septiembre de 2010

Racism was becoming more and more practical. Edmund Morgan, on the basis of his careful study of slavery in Virginia, sees racism not as "natural" to black-white difference, but something coming out of class scorn, a realistic device for control.
"If freemen with disappointed hopes should make common cause with slaves of desesperate hopes, the results might be worse that anything Bacon had done. The answer to the problem, obvious if unespoken and only gradually recognized, was racism, to separate dangerous free white from dangerous black slaves by a screem of racial contempt."
A Peoples's History of the United States. Howard Zinn

martes, 10 de agosto de 2010

When he arrived on Hispaniola in 1508, Las Casas says,"there were 60,000 people living on this island, including the Indians; so that from 1494 to 1508, over three million people had perished from war, slavery, and the mines. Who in future generations will believe this? I myself writing it as a knowledgeable eyewitness can hardly believe it..."

A People's History of the United States. Howard Zinn

viernes, 29 de enero de 2010

Murió el historiador y activista norteamericano Howard Zinn


El historiador anarquista que narró la otra historia de EE.UU., desde el punto de vista de los de abajo, falleció este miércoles a los 87 años de edad.


Autor de varios libros, entre ellos el texto de historia más vendido, La otra historia de Estados Unidos (A People’s History of the United States), ponente, articulista, dramaturgo (Marx en Soho y una obra sobre Emma Goldman) y colaborador de La Jornada, era profesor emérito de historia en la Universidad de Boston.

Una de las voces independientes de izquierda, fue uno de los intelectuales más admirados por veteranos de las luchas sociales de la posguerra como por jóvenes, por su vida de praxis: era pensamiento y acción. El problema no es la desobediencia civil, sino la obediencia civil, afirmó en un discurso en Baltimore en los años 60, durante un acto al cual acudió en lugar de presentarse ante un juez para ser sentenciado por sus acciones contra la guerra en Vietnam; después, cuando regresó a la Universidad de Boston, un par de policías lo esperaban para arrestarlo.

Veterano de la Segunda Guerra Mundial, donde participó en los bombardeos aéreos contra Alemania, Zinn regresó después del conflicto para ver la destrucción que se cometió desde 30 mil pies de altura. Al ver Dresden y otras ciudades, decidió que para siempre, sin excepción, tenía que oponerse a la guerra. Colocó sus medallas y documentos que recibió por su servicio militar en un sobre, lo cerró y lo rotuló nunca más, refirió Ap.

Nació en Nueva York en 1922, hijo de inmigrantes judíos que vivieron en una colonia de clase trabajadora en Brooklyn. Se educó en la Universidad de Nueva York y en la Universidad de Columbia, donde recibió su doctorado en historia. En 1956 se le ofreció una plaza en Spelman College, una universidad para mujeres afroestadunidenses, en lo que era entonces la ciudad racialmente segregada de Atlanta.

Ahí participó en los inicios del movimiento de derechos civiles, alentado a sus estudiantes a participar en él. Una de ellas era Alice Walker, autora de El color púrpura, quien se hizo amiga de toda la vida de Zinn. Despedido de Spelman por insubordinación, Zinn fue contratado como profesor por la Universidad de Boston, donde continuó su activismo, tanto en el movimiento de derechos civiles como contra la guerra en Vietnam (uno de los primeros intelectuales estadunidenses en hacerlo).

Se jubiló en 1988 y pasó su último día apoyando una huelga de enfermeras, pero nunca dejó de trabajar, y gozar, en la desobediencia al poder, a la imposición, a la guerra y al imperialismo. En numerosas entrevistas con La Jornada, donde también contribuyó con decenas de artículos a lo largo de los últimos años, este ser digno, humano y modesto nunca perdió el optimismo sobre la capacidad del ser humano para rescatar a la humanidad con la rebelión ante la opresión de todo tipo.

Preguntado porqué en Estados Unidos había tan pocas señales de un movimiento masivo progresista en la era de George W. Bush, respondió que había más vitalidad y expresión progresista que en los años 60, pero estaba fragmentada y más aislada de sí misma, aunque presente en casi todas las esquinas.

Recordó que los intelectuales izquierdistas lamentaban lo mismo en los 50 del macartismo, pero que en esos mismo momentos jóvenes en varios pueblos del sur del país realizaban los primeros actos de desobediencia civil contra la segregación racial, la que estallaría poco después en el gran movimiento de derechos civiles. Eso, seguramente, está ocurriendo ahora. Eso es lo que uno aprende de la historia, esas sorpresas que solamente se perciben después.

En lo que tal vez fue su última aportación a un medio, Zinn escribió unos párrafos para The Nation sobre el primer año de Barack Obama. No me ha decepcionado terriblemente porque no esperaba mucho de él. Esperaba que fuera un presidente demócrata tradicional. En política exterior, eso es poco diferente a un republicano: nacionalista, expansionista, imperial y bélico. La gente está apantallada por la retórica de Obama, y creo que ya debería empezar a entender que será un presidente mediocre, lo cual significa, en estos tiempos, un mandatario peligroso, a menos que se presente un movimiento nacional para empujarlo en una dirección mejor, escribió Zinn.

Entre sus admiradores estadunidenses están Bruce Springsteen (el historiador influyó, se dice, en algunas de sus canciones) y fue amigo de Matt Damon, quien incluyó una famosa referencia a su texto de historia en el guión de la película Good Will Hunting, donde su personaje le recomienda el libro a su sicólogo (Robin Williams). Pero desde los jóvenes de las batallas por la justicia global en Seattle hasta los veteranos activistas, Zinn siempre fue referencia.

Recientemente había realizado un teatro de lecturas en voz alta con diversos actores y músicos reconocidos (Tim Robbins, Damon, Springsteen), y otros de discursos, canciones, versos, cartas y más sobre figuras históricas, algunas famosas otras no, que reflejan la historia desde debajo de este país. Un documental sobre lo anterior fue grabado y trasmitido por el History Channel el mes pasado, y el video estará pronto a la venta. Los textos forman parte de Voices of a People’s History of the United States, un volumen de los materiales primarios que utilizó para su famoso texto de historia.

Zinn murió de un infarto mientras estaba de viaje en California. Su esposa falleció en 2008, con la cual tuvo dos hijos. El historiador seguirá vivo a través de los desobedientes que siempre celebró.

Referencias

Libros:

"La otra historia de los Estados Unidos", "Estados Unidos: Por qué tener esperanzas en tiempos difíciles", "Nadie es neutral en un tren en marcha", "Emma", "Marx en el Soho" "Sobre la guerra. La paz como imperativo moral", de Howard Zinn

Libros de Howard Zinn publicados en España:

La otra historia de los Estados Unidos, traducción de Toni Strubel, Hiru, 1997.
Estados Unidos: Por qué tener esperanzas en tiempos difíciles; La resistencia ignorada; La revuelta de los guardianes, traducción de Valeria Verona, Hiru, 1998.
Emma, traducción de Tony Strubbel, Hiru, 2001.
Nadie es neutral en un tren en marcha, traducción de Roser Berdagué, Hiru, 2001.
Marx en el Soho, traducción de José Sastre, Hiru, 2002.
Sobre la guerra: la paz como imperativo moral, traducción de Ramón Vilà, Debate, 2007.